Breve racconto

Leyendo artículos diversos, encontré esta nota de Nancy Pazos, que refleja bastante ajustadamente la situación de CFK. La comparto.
Cristina no se quiebra fácilmente. Pero la agudeza del cacerolazo del lunes pasado logró sensibilizar hasta las lágrimas a la Presidenta. No era para menos: los utensilios de cocina resonaron esta vez mucho más cerca de su propia persona, patentizando el exiguo 20 por ciento de aceptación popular que las encuestas propias y ajenas le dan hoy a su figura.
Pero la verdad es que Cristina decidió enviar las retenciones al Congreso porque no tuvo más salida. No fue un acto de inteligencia política, sino de desesperación. El martes por la mañana supo que estaba en minoría en la Corte Suprema de Justicia (cuatro ministros ya habían advertido que votarían a favor de San Luis en la judicialización del conflicto por las retenciones) y que el sostenimiento político del peronismo duro estaba pendiendo de un hilo. Un gobernador cercano a Cristina fue quien se animó a decirle con estricta dureza la vulnerabilidad de la alianza política que el kirchnerismo había tejido durante los cinco años de poder: “no me hagas decirte cuántos son los que realmente están de nuestro lado porque te vas a deprimir. Tenemos que hacer un gesto ya hacia el campo porque la situación no se puede sostener”.

Alberto Fernández empezó a hacer cuentas en el parlamento y Néstor a gritar “es un error, van a creer que retrocedemos…”

La puesta en escena de esa tarde fue real. Primero Cristina convocó a cadena nacional para las cinco y quince minutos después Néstor llamó a su primera conferencia de prensa para las tres y media.

Lo insólito es que desde el punto de vista mediático por primera vez ella se posicionó mejor que él. La Presidenta apareció equilibrada y hasta democrática al anunciar que enviaría el proyecto de retenciones al parlamento. Lejos de que el gesto se viera como una muestra de fragilidad, se tomó como un acto de inteligencia política.

En cambio él, al presentarse sin red frente a un grupo de periodistas que fueron elegidos a dedo para preguntar, dejó florecer sus costados más oscuros. No sólo tuvo un tono de soberbia y sarcasmo difícil de digerir, sino que publicitó su fragilidad argumental sin que nadie lo pudiera retrucar. “Antes nos pedían que reprimiéramos los cortes de ruta, ahora están de acuerdo…”, dijo con maniqueísmo. Pero, señor ex Presidente, usted debe reconocer que no fue la sociedad la que cambió sino su gobierno cuando pasó de aceptar los cortes de ruta de los piqueteros de D’Elía y los camioneros de Moyano a meter preso a De Angeli…

Pero si algo le faltaba a esta semana distinta en el matrimonio presidencial era la incursión con bombos y platillos de Julio Cobos. Hace una semana desde este mismo espacio le reclamábamos acción. Esa misma noche el mendocino llamó al diálogo, un día después dijo que no iría a la Plaza y terminó la semana convocando a los gobernadores de las provincias sojeras.

El delirio persecutorio del kirchnerismo hizo el resto: toleraron su primer demostración de independencia pero ahora intentan manchar al vice alegando que “se está probando el traje antes de tiempo”.

El tema es que Cobos no necesita ninguna jugada para ser el segundo en la sucesión del poder. No es Ramón Puerta a quien eligieron presidente Provisional del Senado siendo representante de la oposición cuando ya había renunciado Chacho Alvarez.

En todo caso si en Octubre los argentinos eligieron un doble comando fue el de una Presidenta peronista y un vicepresidente radical. Porque eso se vendió en la campaña: una concertación plural, un nuevo tiempo, un gobierno que venía a continuar con lo que se había hecho bien y a corregir los posibles errores…

El lunes igual Cobos tendrá la foto que coronará su semana de mayor crecimiento público. Todavía debe estar sorprendido por los llamados de todos los coloridos políticos que recibió en las últimas horas.

Ahora bien, todo lo que nos está pasando a los argentinos, ¿no merece un espacio de reflexión?

Hacia una nueva Constitución
Cuando la gente salió masivamente a la calle en diciembre del 2001, un nuevo invento argentino se sumó al dulce de leche, el alambre de púa y el colectivo: los cacerolazos. Una vez superada la crisis política y económica, todos pensábamos que las cacerolas habían pasado a ser parte de la historia.

El conflicto con el campo no sólo las volvió a poner como protagonistas sino que hoy hay que reconocer que ese tipo de manifestaciones callejeras ya son parte de nuestra realidad política.

En 25 años de democracia la Argentina sólo vio culminar sin anticipaciones ni jugarretas jurídicas tres períodos constitucionales: los dos de Menem y el de Kirchner. ¿Quién no temió estos días y no teme aún por la fragilidad del actual gobierno de CFK?, ¿quién no recuerda que cuando De la Rúa renunció medía más que Cristina hoy?

Como por arte de magia el Congreso nacional tendrá en los próximos días todas las miradas puestas encima. Las operaciones de todo tipo ya empezaron a pergeñarse. La lupa está puesta en los diputados peronistas de las provincias sojeras, para saber si van a dejarse llevar por la presión de Néstor K llamándolos uno a uno a su despacho o por la presión de los dirigentes rurales en sus respectivos pueblos. Pero no estaría mal seguir también un poco a la oposición.

Si la Coalición Cívica de Carrió y el PRO de Macri no consensúan un mismo proyecto, el oficialismo habrá ganado la partida. ¿No se estará vendiendo por abajo alguno de los bloques opositores? Macri y Carrió deberían prometer a la sociedad que en esta instancia no dividirán sus votos porque es la única manera de intentar frenar al kirchnerismo.

Entre las paredes del Congreso se vive hoy una adrenalina que hacía rato no se sentía, pero que también puede terminar defraudando a la sociedad: si el Congreso ratifica el decreto presidencial sin modificaciones gracias a la llamada mayoría automática los dirigentes rurales tendrán que reconocer que perdieron la partida. Es el juego lícito de la actual Constitución.

Pero la sociedad que no está con el preámbulo en la mano, ¿no apelará nuevamente a las cacerolas?

¿Cómo lograr después de la sensación de poder que le da a la gente el ruido en la calle parar esta especie de despegue de democracia plebiscitaria constante?

Por eso quizás este nuevo momento de crisis sea bueno para repensarnos. Si la Argentina fuera una República Parlamentaria en vez de una República Presidencialista, los presidentes o primeros ministros llegarían a sus respectivos cargos después de un importante ejercicio cotidiano de obtención de consensos.

Una crisis como la del campo se resolvería con debate parlamentario, no con cacerolas. Y la política que se llegara a implementar sería de Estado y traspasaría los distintos gobiernos.

Nadie que llegara a lo máximo del poder podría sentirse dueño de la Argentina. Sería en el mejor de los casos el administrador de turno del consenso del momento.

Eduardo Duhalde reapareció en estos días para sembrar sólo un miedo interno. Teme que los K terminen destruyendo el peronismo como en su momento De la Rúa significó la cuasi desaparición del radicalismo. En los gobiernos parlamentarios los partidos se fortalecen en sí mismos. Ni Duhalde ni nadie debería preocuparse por la salud política.

Si el año que viene además de llamar a elecciones legislativas se lograra convocar a una elección constituyente para debatir si queremos seguir viviendo en un país presidencialista o cambiar por una República Parlamentaria, estaríamos sacando provecho de las crisis argentinas y estaríamos seguramente haciendo un up grade social.

Entonces sí quizás, podríamos guardar definitivamente las cacerolas en nuestras respectivas cocinas.

PD: Con su verba clara, Cristina el miércoles fustigó a los cuatro dirigentes rurales que el lunes recibirá en su despacho. ¿Empezará realmente a desandar el camino de la confrontación o volverá a jugar a la oca como esta semana donde el martes llamando al mandar el tema al parlamento avanzó cinco pasos y el miércoles al gritonear en la Plaza de Mayo retrocedió seis?

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2 comentarios to “Breve racconto”

  1. @sm Says:

    vos crees que los cacerolazos estos traspasan la clase media garca y conservadora?
    Citás a Nancy Pazos como ejemplo de la lucidez?

  2. Daniel-TL Says:

    Mirá, lo mío es simple: tengo una manera de pensar, un cierto punto de vista respecto de lo que sucede; cuando encuentro a alguien que logra plasmar en un texto mi punto de vista (o, dicho de otro modo, adhiero a lo que alguien escribe) lo tomo y lo comparto. No puedo opinar respecto de los puntos de vista, de las posiciones, de las personas, dado que no las conozco, solo adhiero a lo que escriben, lo cual es irrefutable.

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