Archive for 25 julio 2008

Caparrós

julio 25, 2008
¿Quién es Martín Caparrós? Poco conocía de él; después de leer este artículo, descubrí un poco más de su pasado, de su historia.

Nunca hubiera pensado que alguna vez podía llegar a estar de acuerdo con el hijo de puta del ex general Luciano Benjamín Menéndez. Y sin embargo, ayer.

Ayer, en su alegato final, el ex Menéndez, ex jefe de una de las unidades militares más asesinas, el Tercer Cuerpo de Ejército, hombre de cuchillos tomar y de presos matar, peroró en su defensa. Dijo, en síntesis, que las fuerzas armadas argentinas pelearon y ganaron para “evitar el asalto de la subversión marxista”. Y yo también lo creo.

Con algunos matices. La subversión marxista –o más o menos marxista, de la que yo también formaba parte– quería, sin duda, asaltar el poder en la Argentina para cambiar radicalmente el orden social. No queríamos un país capitalista y democrático: queríamos una sociedad socialista, sin economía de mercado, sin desigualdades, sin explotadores ni explotados, y sin muchas precisiones acerca de la forma política que eso adoptaría –pero que, sin duda, no sería la “democracia burguesa” que condenábamos cada vez que podíamos.

Por eso estoy de acuerdo con el hijo de mil putas cuando dice que “los guerrilleros no pueden decir que actuaban en defensa de la democracia”. Tan de acuerdo que lo escribí por primera vez en 1993, cuando vi a Firmenich diciendo por televisión que los Montoneros peleábamos por la democracia: mentira cochina. Entonces escribí que creíamos muy sinceramente que la lucha armada era la única forma de llegar al poder, que incluso lo cantábamos: “Con las urnas al gobierno / con las armas al poder”, y que falsear la historia era lo peor que se les podía hacer a sus protagonistas: una forma de volver a desaparecer a los desaparecidos. Me indigné y, de tan indignado, quise escribir La voluntad para contar quiénes habían sido y qué querían realmente los militantes revolucionarios de los años sesentas y setentas.

(A propósito: es la misma falsificación que se comete cuando se dice, como lo ha hecho Kirchner, que este gobierno pelea por realizar los sueños de aquellos militantes: esos sueños, está claro, eran muy otros. En esa falsificación, Kirchner y el asesino ex se acercan; ayer Menéndez decía que “los guerrilleros del 70 están hoy en el poder”, sin ver que, si acaso, los que están alrededor del gobierno son personas que estuvieron alrededor de esa guerrilla en los setentas y que cambiaron, como todo cambió, tanto en los treinta últimos años que ya no tienen nada que ver con todo aquello, salvo para usarlo como figura retórica.)

Es curioso cómo se reescribió aquella historia. Hoy la mayoría de los argentinos tiende a olvidar que estaba en contra de la violencia revolucionaria, que prefería el capitalismo y que estuvo muy satisfecha cuando los militares salieron a poner orden. “Ostentamos el dudoso mérito en ser el primer país en el mundo que juzga a sus soldados victoriosos, que lucharon y vencieron por orden de y para sus compatriotas”, dijo el asesino –y tiene razón. Pero la sociedad argentina se armó un relato según el cual todos estaban en contra de los militares o, por lo menos, no tenían ni idea. Es cierto que no podían haber imaginado que esa violencia era tan bruta, tan violenta, pero había que ser muy esforzado o muy boludo para no darse cuenta de que, más allá de detalles espantosos, las fuerzas armadas estaban reprimiendo con todo.

El relato de la inocencia mayoritaria se ha impuesto, pese a sus contradicciones evidentes. Los mismos medios que ahora cuentan con horror torturas y asesinatos las callaron entonces; los mismos partidos políticos que se hacían los tontos ahora las condenan; los mismos ciudadanos que se alegraban privada y hasta públicamente del retorno del orden ahora se espantan. Y todos ellos conforman esta masa de ingratos a la que se dirige el muy hijo de exputa: “Luchamos por y para ustedes” –les dice y, de hecho, los militares preservaron para ellos el capitalismo y la democracia burguesa. Pero la sociedad argentina se ha inventado un pasado limpito en el que unos pocos megaperversosasesinos como éste hicieron a espaldas de todos lo que ellos jamás habrían permitido, y les resulta mucho más cómodo. Como les resulta mucho más cómodo, ahora, indignarse con el ex que repensar qué hicieron entonces, a quién apoyaron, en qué los benefició la violencia de los represores, y lo fácil que les resultó, muchos años después, asombrarse, impresionarse e indignarse.

El ex Menéndez es, sin duda, un asesino, y ojalá que se pudra en la cárcel. Es obvio que no es lo mismo la violencia de un grupo de ciudadanos que la violencia del Estado, pero es tonto negar que nosotros proponíamos la guerra popular y prolongada como forma de llegar al poder. Y también es obvio que la violencia de los militares no les sirvió sólo para vencer a la guerrilla: lo habrían podido conseguir con mucho menos.

Durante mucho tiempo me equivoqué pensando que los militares habían exagerado: que la amenaza revolucionaria era menor, que no justificaba semejante despliegue. Tardé en entender que los militares y los ricos argentinos habían usado esa amenaza como excusa para corregir la estructura socioeconómica del país: para convertir a la Argentina en una sociedad con menos fábricas y por lo tanto menos obreros reivindicativos, para disciplinar a los díscolos de cualquier orden, y para cumplir con las órdenes reservadas del secretario de Estado USA, su compañero Kissinger, que les dijo en abril de 1976 que debían volver a convertir a nuestro país en un exportador de materia prima agropecuaria.

Es lo que dijo el ex: “¡Y nosotros estamos siendo juzgados! ¿Para quién ganamos la batalla?”. Porque es cierto que la ganaron, y que su resultado principal no son estos juicios sino este país sojero.

Ése es el punto en que casi todos se hacen los boludos. La indignación siempre fue más fácil que el pensamiento. Supongo que es mejor que muchos, para sentirse probos, prefieran condenar a los militares antes que seguir apoyándolos como entonces. Pero no deja de inquietarme que todo sea tan fácil y que sólo un asesino hijo de puta suelte, de vez en cuando, ciertas verdades tremebundas.

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Poder de síntesis

julio 20, 2008
J. Lanata tiene defectos y virtudes, como todos, como cualquiera. Pero el poder de síntesis que manifiesta en esta nota es asombroso. La comparto:

Antes del Senado:

“Si tuviera bayonetas, el campo hubiera dado un golpe de Estado.”

(Néstor Kirchner ante los diputados justicialistas de la provincia de Buenos Aires)

“A la compañera Cristina la querían echar de la Casa Rosada porque no claudicó las banderas de un proyecto nacional y popular.”

(Néstor Kirchner ante la UOM)

“Tamborini y Mosca* también juntaron 300 mil personas antes de que ganara Perón.”

(Néstor Kirchner frente al peronismo bonaerense)

“Los ruralistas tienen un golpe cívico en marcha.”

(Luis D’Elía, luego de reunirse con Néstor K.)

“El 16 de junio el Gobierno tenía información de que estaba en marcha un intento serio de destituir a la presidenta Cristina.”

(Néstor Kirchner frente a los “intelectuales” de la Karta Abierta.)

“Basta de comandos civiles**, basta de grupos de tareas, basta de cortes de ruta, basta de desabastecimiento.”

(Néstor Kirchner en la última marcha frente al Congreso)

Después del Senado:

“No hay que dramatizar el resultado.”

(De Daniel Scioli, Sergio Uribarri y Celso Jaque en distintos momentos del primer día después.)

En esta redacción, en todas las redacciones, el jueves a la mañana nos preguntábamos qué haría el Gobierno. Las teorías, básicamente, se dividían en dos:

• Asumir la derrota, intentar un alejamiento de Néstor Kirchner del ejercicio del poder y “airear” el gabinete con nuevas figuras para poder consolidar el rol de Cristina como presidenta.

• Abroquelarse, negar la situación, seguir en piloto automático y –tal vez– doblar la apuesta introduciendo el debate por la Ley de Radiodifusión.

A estar de los dos primeros días posteriores, los que sosteníamos la segunda hipótesis tuvimos razón: el Gobierno decidió negar lo evidente (Cristina llevó a Olivos a los legisladores para felicitarlos) y negarse también a revisar errores propios (los considerandos del decreto de suspensión de la 125 lo muestran claramente, allí se relata una epopeya interrumpida por una especie de nefasta casualidad). La aparición de pintadas comparando a Cobos con Vandor***, la idea de “traición” en cualquier comentario oficial y la orden de minimizar lo que el propio Gobierno maximizó hasta lo insostenible guardan ese sentido.

TODO ES HISTORIA. Es la tercera vez, en poco más de trescientas palabras, que introduzco en este texto una nota al pie: ¿saudades de “Argentinos”? ¿Fascinación por la historia? Nada de eso. Las tres notas al pie de esta introducción hablan sobre la situación política mucho más que lo que se ve de sí misma: Tamborini-Mosca, comandos civiles, Vandor. ¿Los encuentros con los “intelectuales” han sido contagiosos para el presidente? Nada de eso: el presidente K se ha encerrado en su propio juego de espejos. Las referencias al 55 son extemporáneas, pero no novedosas: los extensos cuadros de situación de Horacio “Bombita Rodríguez” Verbitsky también corren en ese sentido (Coalición Libertadora, etc.).

El problema de los paralelos es siempre el mismo: ¿puede compararse el escrache con huevos frescos al tiroteo de los comandos civiles? ¿La embajada americana propone hoy un nuevo Braden? O, lo que es peor: ¿Kirchner es Perón? Y ¿Cristina tendrá su musical escrito por Andrew Lloyd Webber y Tim Rice? En cualquier caso las referencias a la historia del siglo XX tuvieron, en el marco de esta crisis, un efecto profundamente negativo: introdujeron el odio en un conflicto que, en principio, no lo presentaba. Se discutió y discute con odio. Sólo la lógica del odio explica la figura del traidor, cuando el supuesto “traidor” traiciona sólo por pensar distinto. ¿Qué era lo que estaba en juego y Cobos traicionó? ¿La reforma agraria? ¿La nacionalización de la banca o el petróleo? No, una diferencia de diez puntos en un impuesto que, en el fondo, favorecía a las grandes cerealeras (se recomienda la lectura del trabajo “La falacia de las retenciones móviles” de Mario Cafiero y Javier Llorens). ¿Qué esperaron los Kirchner concertar con la Concertación? La presentación de una alianza “plural” tuvo, como siempre en la historia electoral argentina, el oportunista sentido de entregar un buen maquillaje a la clase media no peronista. ”Tenemos una certeza –dijo Cristina en La Matanza, el pasado 25 de octubre, cierre de campaña–, la concertación junto a hombres de la Unión Cívica Radical, del socialismo, independientes y nosotros, los peronistas, que estamos aquí”. Como siempre, la alianza no fue programática ni de fondo: se discutieron cargos y no asuntos públicos y mucho menos posiciones políticas: lo importante era ganar.

–¿Tiene miedo de que el matrimonio Kirchner lo castigue cuando opine en forma diferente a Cristina? –le preguntó la periodista del diario ABC de Madrid, Carmen de Carlos, a Julio Cobos, el 24 de octubre. En el aire flotaban declaraciones de Scioli al respecto.

–No, porque creo que la visión de esta segunda etapa forma parte del cambio.

La respuesta de Cobos abonaba otro de los mitos que aún persiste: Cristina y Kirchner son distintos. ¿Pueden, dos personas tan distintas, llevar 33 años de casados? La Historia insiste en repetir sus mitos más idiotas: la idea del “entorno” encabeza la lista; la imagen del líder bueno rodeado de malos al acecho. Bombita y otros han escrito toneladas de papel sobre el punto. ¿Tenemos o no que ver con quienes nos rodean? El líder, en este concepto, no es lo que es sino que lo que nosotros queremos que sea; por eso la vanguardia puede interpretarlo con tanta fidelidad, y se dedicaron durante años a explicarle el peronismo a Perón. La idea de Cristina “defensora de las instituciones”, ”preocupada por las relaciones internacionales” y “dispuesta a alejar a los corruptos más notables del gabinete” fue uno de los ejes rectores de la campaña electoral por la reelección de Néstor. Duró poco: ¿quién podía, seriamente, pensar en el alejamiento de De Vido o Jaime? De Vido, Jaime, D’Elía, son Kirchner. Ahora esa instancia quiere volver a abrirse: precisamente en el momento en el que uno de los funcionarios K más sospechados y denunciados se queda con Aerolíneas.

Pero volvamos por un segundo a Cobos: ¿qué fue lo que traicionó? ¿Cómo es la revolución kirchnerista contra la oligarquía?

HEMOS BAJADO DE LA SIERRA MAESTRA PARA LIBERAR CALAFATE!! No he logrado, en estos cinco años, que alguien me explique el plan económico, más allá de la necesidad de mantener un dólar alto. Evidentemente, no estoy a la altura. Creo, sí, adivinar una “reformulación del rol del Estado”, en verdad, su reaparición en la agenda pública luego de los años de la Segunda Década Infame. Pero el Estado K es curioso: está basado en subsidios, ayudas para las empresas amigas, asociaciones poco claras y una sensación de crecimiento burbuja (o artificial) no tan diferente a la del uno a uno. Por ejemplo:

• El Estado subsidió durante el primer trimestre del año al sector energético con 2.548 millones, al transporte con 1.345 millones y al sector alimentario con 430 millones. Estamos hablando, en casi todos los casos, de grandes corporaciones, oligopólicas y/o multinacionales. El subsidio para pequeñas y medianas empresas fue de 13 millones.

El lunes 7 de julio, por súper decisión del súper jefe de Gabinete, a los 4.588 millones totales de subsidios y préstamos se les agregaron 2.510 millones más para el sector energético.

• En enero el Señor de los Subsidios Ricardo Jaime repartió 327 millones de pesos a empresas privadas, un 300% más que el año anterior en el mismo mes.

• El sector ferroviario es uno de los más beneficiados: el grupo Cirigliano (TBA) Metrovías (familia Roggio) y Ferrovías (Gabriel Romero). Todos los sueldos de los 10.000 trabajadores de Ferrocarriles Metropolitanos son pagados por el Estado. Los 2.000 salarios del Belgrano Cargas (operado por Macri, Roggio y sindicatos) también se pagan con dinero público. Por cada peso que paga el usuario el Estado aporta cerca de 2 pesos más.

• Líneas Aéreas Federales, LAFSA, nunca voló, tiene sede y cerca de 95 empleados (entre ellos pilotos, azafatas, técnicos) que cobran salario hace años.

• El rol de algunos amigos es fundamental en esta estrategia: Sebastián Esquenazi con el 14,9% del paquete accionario de YPF, Marcelo Mindlin en Edenor y Transener, Gerardo Ferreyra en Electroingeniería, una compañía cordobesa que creció tanto que parece manejada por Henry Ford.

• La política de control de precios llevada adelante por Guillermo Poronga Moreno favorece a los grandes operadores: Poronga y Kid Boxing acuerdan con los cinco principales supermercados (en detrimento de los minoristas), las dos empresas lácteas que concentran el 60% del mercado, los frigoríficos exportadores multinacionales, etc.

• El proyecto inicial –y ahora vuelto atrás– de retenciones ponía en pie de igualdad a los 4.000 grandes terratenientes con los propietarios de menos de doscientas hectáreas.

• La brecha social señalada por el Coeficiente Gini, entre el diez por ciento que más gana y el que menos nos muestra igual o en algunos casos peor que en los noventa. Bajó la desocupación pero la mayoría de los empleos están precarizados, con un salario que no alcanza a cubrir necesidades mínimas.

Nada de esto parece preocuparle demasiado a los “intelectuales” que en su karta se atajan presentando diferencias con el Gobierno respecto al “no reconocimiento de la CTA, la destrucción del INDEC y el proyecto del tren bala”. De hecho, Ricardo Forster opinó en este diario sobre la compra del voto de Saadi por parte del Gobierno: ”Que Ramón Saadi sea quien influya en la elección no es, desde luego, motivo para que el Gobierno se sienta orgulloso. Hay oscuridad detrás de ese personaje. Además, siempre es mejor contar con los votos buenos. Pero no creo que haya que hacer hincapié sobre esa situación. La verdad es que no me preocupa en absoluto. Sí me preocupa que, a partir de ahora, el Gobierno haga un giro, porque estamos ante un momento de inflexión. Creo que se abre un espacio rico, conmovedor”. Entre los 160 firmantes –de los cuales 43 reciben algun tipo de ingreso del Estado, en cargos políticos o públicos– se encuentra el autor de la frase más obsecuente del siglo sobre el Presidente: José Pablo Feinmann, que el 31 de mayo de 2003 comparó a Néstor K con Jean Paul Sartre. ”(Al Flaco, a Néstor) se le pianta un ojo. El mismo que el autor de la Crítica de la razón dialéctica, el derecho. Suele creerse que esto es un defecto, una carencia. Pero no, el Virola ve más que el pobre tipo que tiene los dos ojos para el mismo lado. El Virola, con un ojo, ve el Todo. Y con el otro ve lo que el Todo tiene al Costado. O sea, ve el Todo y su Costado. Que alguien diga si puede ver tanto. Privilegio de pocos ver todo eso, el Todo y el Costado. Privilegio de grandes. Como Sartre, como el Flaco”. El diario que publicó la apología en la contratapa fue Página/12, que recibió en 2007 $20.466.351 de publicidad de “Visite Santa Cruz”.

NUEVAS PREGUNTAS PARA EL PRÓXIMO CAPÍTULO DE BATMAN. ¿Dónde anda Néstor, a quien no se ve desde lo del Senado? ¿Tendrá tiempo de reflexionar? ¿Querrá hacerlo? Seguirá viendo las sombras de un golpe y comandos civiles en el techo de su cuarto? ¿Lo desvelan aún Tamborini y Mosca? ¿Cuánto tiempo puede soportar sin el poder? ¿Como será su detox?
¿Entenderá finalmente que el presidente no es él?
¿O será ella quien debe entenderlo?

NOTAS

* José Tamborini y Enrique Mosca integraron la fórmula antiperonista de las elecciones del 24 de febrero de 1946, bajo la denominación de Unión Democrática, una alianza electoral realizada en 1945 por el radicalismo, el socialismo, el Partido Comunista y el Demócrata Progresista. La fórmula Juan Perón-Hortensio Quijano se impuso por el 55% de los votos, contra el 45 % de la oposición.

** Los llamados “comandos civiles revolucionarios” formaron parte del golpe de Estado del 16 de septiembre de 1955. Las tropas rebeldes combatieron contra las leales al presidente Perón en Alta Córdoba y mantuvieron escaramuzas en distintos puntos del país, ocupando edificios públicos. Fueron un enlace permanente con los militares sublevados. Hubo enfrentamientos en la Escuela de Artillería, la de Tropas Aerotransportadas, la Base Naval de Río Santiago, entre el Ejército y la Aviación Naval en Sierra de la Ventana, bombardeo a los depósitos de combustible de Mar del Plata, etc. Los enfrentamientos se extendieron del 16 al 21 de septiembre. El golpe militar del 55 provocó, entre junio y septiembre, la muerte de casi 2000 personas entre civiles y militares.

*** Augusto Timoteo “Lobo” Vandor fue un dirigente metalúrgico que propuso llevar adelante un “peronismo sin Perón”, acordando con la dictadura de entonces. El 30 de junio de 1969, en el marco del denominado “Operativo Judas”, militantes de lo que luego se conoció como la organización “Descamisados” lo asesinaron de cinco balazos en la sede de la UOM en la calle Rioja, dejando al escapar una bomba de trotyl que destruyó parte del edificio.

Largo, pero muy bueno

julio 19, 2008
Grimaldi, periodista de DyN, realiza este resumen de los últimos días. Muy, pero muy interesante; lo comparto:

“Retroceder, nunca. Rendirse, jamás”. El encomillado corresponde al título de una película de culto del kick boxing, que le va como anillo al dedo al modo en que los Kirchner procesan las derrotas: fugar hacia adelante, redoblar la apuesta y nunca mostrarse perdidosos, ni en figura ni en acción, aunque hayan dejado, como en esta ocasión, el ropaje hecho jirones en el campo de batalla.

Y esta estrategia tan conocida, utilizada también en oportunidades anteriores menos dramáticas, han vuelto a ponerla en práctica a la hora de no reconocer este último traspié político, aunque ahora, como nunca antes, la realidad, que ellos mismos se ocuparon de dinamitar con decenas de pasos en falso, incluido de modo muy especial y definitorio el desencajado discurso del ex presidente frente al Congreso, les haya estallado en la cara de tan mala manera como les estalló en la madrugada del jueves el “mi voto no es positivo” de Julio Cobos, un verdadero “Maracanazo” para el matrimonio presidencial.

El golpe que dejó a la carpa del Congreso sin visitas, al champán sin abrir y hasta desairado al piloto del helicóptero que ya había reservado el espacio aéreo para trasladar a Néstor Kirchner desde Olivos a los fondos de la Casa Rosada fue sencillamente brutal. El voto por el “no” de Cobos, en una materia que había dividido al país en dos, aunque no tanto por el fondo tributario de la cuestión sino porque muchas personas decidieron ser ciudadanos y no vasallos, dejó paralizado y en silencio a todo el kirchnerismo, del mismo modo como enmudeció en 1950 el estadio Maracaná, cuando el que no podía perder, perdió.

Entonces aparecieron los gritos de “traición, traición”, al mejor estilo de la trágica “Macbeth”. Para minimizar los daños, la primera reacción del oficialismo fue la de buscar un chivo expiatorio a quien sacrificar (“si perdimos fue por culpa de referí”, dijo un legislador en Olivos) y allí apareció la figura del vicepresidente, emparentada con la de Judas, tras la cita evangélica que hizo el titular del bloque oficialista, Miguel Pichetto (“Señor presidente: Jesús dijo a los discípulos, ‘lo que haya que hacer, hagámoslo rápido'”) y también con la del asesinado dirigente gremial Augusto Timoteo Vandor, en las abominables pintadas de la calle.

Más allá de las consideraciones sobre la dignidad del proceder del vicepresidente, más sustentado en valores que en supuestas lealtades, en su beneficio lo primero a consignar es algo que resulta obvio, pero que sirve para marcarle un poco más la nueva cancha al Gobierno: nunca se habría dado un empate, si muchos justicialistas no se hubieran dado vuelta, tal como había ocurrido en Diputados, junto a varios de los socios de la Concertación que fue Plural sólo en los afiches electorales, un planteo de ida y vuelta que el kirchnerismo pretendió torcer -tal cual es también su costumbre- en adhesión unilateral, lo que había dejado facturas por cobrar.

La independiente actitud de Cobos, compelido a definir por esa ruptura partidaria, se explica por lo que él mismo describió en dos oportunidades en su sentido discurso final: “hay hombres y mujeres del oficialismo que están pensando distinto”, señaló. En buen romance, y éste es el segundo revés duro para el kirchnerismo, el justicialismo que hoy comanda el ex presidente se está desgajando.

Lo que desvela ahora a los analistas es saber si todas estas circunstancias que derivaron en el sosegate legislativo, caja de resonancia de buena parte del sentimiento de la opinión pública, servirá como correctivo para que la Presidenta, sobre todo, le dedique al arte de gobernar, de ahora en adelante, menos mañas ideológicas y más muñeca práctica.

La primera reacción fue el “nos vamos”, que algunos atribuyen a Néstor Kirchner, tal como su difusión interesada durante el pasado jueves para promover un operativo de resucitación de la Presidenta, al estilo de un 17 de octubre o de un Día del Renunciamiento. Otras fuentes han comentado que ese día quien deseaba no continuar era la propia Cristina Fernández: “quedate tranquila, que ya la convencimos” le dijo una voz desde la Casa Rosada a una integrante de Madres de Plaza de Mayo, quien refirió el comentario para aplacar tensiones.

No obstante, esa tarde-noche la Presidenta se dirigió a Resistencia y sobreactuó con demasiadas sonrisas y mohines el trayecto televisado, por la pista del Aeroparque, entre el helicóptero y el avión presidencial. El calor chaqueño le había dado la excusa para pasar todo el día en Olivos y comenzar a salir del trance. En su destino usó apenas cinco minutos de un segundo discurso para hablar de las “defecciones” de la propia tropa, aunque sacó a relucir otro de los argumentos preferidos del kirchnerismo, sustento básico de la teoría de buscar los culpables siempre afuera de su propia órbita: son los demás quienes no nos entienden. “Esperémoslos que a lo mejor algún día se dan cuenta”, sostuvo Cristina, con nada de autocrítica y con bastante subestimación de la inteligencia de muchos argentinos.

Ya el viernes, en funciones plenas, dio instrucciones de redactar un Decreto para ordenarle a su vez al ministro de Economía que “limite” el tiempo de vigencia de las retenciones móviles. El verbo “derogar” quedó prohibido para los funcionarios y la situación abrió una jornada de expectativas sobre el destino de la Resolución 125, hasta que todo se enderezó cuando todo volvió a fojas cero (al 10 de marzo), debido a que el kirchnerismo siempre suele tener el cuchillo bajo el poncho. Más de una vez -y en la suma de errores de la crisis con el campo hay que apuntar un par- se han prometido cosas que después la letra chica trastocó.

Sin embargo, el Decreto 1176 tuvo otro sentido mucho más profundo en sus fundamentos que en la mera parte resolutiva. Esos considerandos escribieron, por un lado, la historia oficial sobre lo ocurrido en el Congreso, donde el Ejecutivo ganó en Diputados y empató en el Senado (en fútbol, serían 4 puntos sobre 6) por falta de “consenso positivo” (las mismas palabras de Cobos) y la necesidad para el Ejecutivo de reasumir las facultades legislativas “pues, de otro modo, ha sido imposible” (“Retroceder, nunca”) y, por otro, un verdadero manifiesto de lo que significa para el kirchnerismo el tema de las retenciones móviles, las que se prometieron restaurar (“Rendirse, jamás”).

En este punto, la Presidenta defendió en la redacción del Decreto la “equidad distributiva” como “un eje” sobre el que el Gobierno “está dispuesto a insistir” y adelantó que avanzará en un sistema “de derechos variables o móviles” para proteger “a los que menos tienen”, los que se discutirán “en democracia y pluralidad, pero con instituciones que estén exentas de presiones”, al tiempo que reivindicó el derecho del Poder Ejecutivo para fijar derechos de exportación.

También Cristina definió la protesta del campo como “un violento lokc (sic) out” , aludió a “un marco de agresiones y presiones de todo tipo sobre los legisladores y sus familias” y consideró que deben ser “desterradas” del comportamiento social, relato que no contempla lo que vivieron de modo similar algunos dirigentes del agro y en la noche del mismo viernes el vicepresidente Cobos, cuando un grupo kirchnerista le hizo un “escrache” en la esquina de su casa, en Mendoza.

Por último, durante la noche del viernes, la Presidenta recibió a todos los diputados y senadores leales en la quinta de Olivos y les dijo que no había pasado nada, que no hubo derrota, lo que los legisladores más conspicuos repitieron como loros para salvar la ropa, en una seudo conferencia de prensa de la que huyeron presurosos.

Pese a todas estas señales, el clima general se ha trastocado a favor y se revirtió el ánimo alicaído de la sociedad, después del desgaste de cuatro meses intensos, lo que debería reflejarse en primera instancia en decisiones de consumo, que ya anticipan la Bolsa y la importante mejora del riesgo-país. La duda política que surge de ahora en más responde a saber si el kirchnerismo se quedará tranquilo con estos gestos que ha hecho para reafirmar conceptos y diluir sus responsabilidades, si los seguirá profundizando con una oxigenación de figuras o si volverá a avanzar por caminos de confrontación, cuyo correlato será el de seguir espantando inversores.
En este aspecto, hay que apuntar que otra característica de la personalidad del matrimonio gobernante tiene que ver con que no van a entregar figuras que les resultan útiles, solo para complacer a quienes piden ciertas cabezas. Mientras haya quienes fustiguen a los de Vido, a los Moreno o a los Jaime, más firmes estarán estos funcionarios en sus lugares.

No obstante, antes que saber si se va tal o cual colaborador, lo relevante será conocer si se terminarán los parches en materia energética, los megaproyectos ferroviarios, si se volverá a tener una relación fluida con el mundo o si se van a seguir manipulando los índices de inflación, aunque a algún senador oficialista se le hayan confundido los tantos, ya que lo que para él es un “ahorro” que tiene el Fisco en materia de indexación de bonos gracias a Guillermo Moreno es, en verdad, una estafa.

Por último, está en la boca de todos la salida del Jefe de Gabinete, Alberto Fernández y hasta ya hay un candidato in pectore para reemplazarlo: el senador Eric Calcagno y Maillman, quien con su regreso a la Cámara Alta le permitió al oficialismo llegar a 36 votos. No obstante ser economista y numen intelectual de la Presidenta, su alocución fue una de las más flojas de todas, con un detalle que no es menor para alguien que quiera hacer carrera en la política: no sabe improvisar y leyó aplicadamente su discurso.

Del texto del mismo se desprenden algunas ideas: hizo una defensa cerrada del dólar alto con retenciones y advirtió que o bien se continúa “con el modelo de desarrollo económico con inclusión social” o bien se avanzará dramáticamente “hacia una restauración neoliberal”. Poco original, bien apocalíptico y a medida del gusto presidencial.

El día después

julio 18, 2008
Entre risueñas, dramáticas y serias resultan estas notas… Por un lado, la tapa del diario Crítica de la Argentina del día de hoy, la cual enlazo aquí:

Y por otro, esta nota de perfil.com. en la que describen la “epopeya” del viaje de Cobos desde Buenos Aires hasta Mendoza:

El vicepresidente Julio Cobos se fue hoy a Mendoza. Lo hizo en auto (de dice que no le habilitaron avión presidencial), y en ese viaje tal vez haya empezado a tomar conciencia de lo que su voto significa para el interior del país: sumó en 12 horas más aplausos y saludos que en toda su carrera política. Productores agropecuarios de las provincias de Santa Fe, Córdoba, San Luis y Mendoza lo obligaron varias veces a detener su marcha para agradecer tanto entusiasmo, pero la frutilla de ese postre de popularidad lo esperaba frente a su casa, donde casi un millar de personas lo ovacionó y lo obligó a salir a saludar desde el balcón. “Se siente, se siente, Cobos presidente”, fue el grito de muchos, por eso el vice se apresuró a declarar ante los periodistas que no quiere ser candidato en 2011 y dijo que “sería un anhelo volver a integrar la Unión Cívica Radical”.

Los pobladores de medio país viivaron a Cobos, quien en la madrugada de ayer definió con su voto el rechazo del Senado nacional a las retenciones móviles, y lo saludaron a la vera de las rutas con banderas argentinas, bocinazos y aplausos.

A tal punto llegó el agradecimiento, que Cobos se detuvo en algunas localidades para saludar a los manifestantes, varios de los cuales lo abrazaron con gestos de agradecimiento y admitió su cansancio por las largas horas de debate y el viaje por tierra hacia su Mendoza natal.

“Solo cumplí con lo que dictaba mi conciencia”, dijo Cobos en el sur santafesino, mientras se multiplicaban las cadenas de mensajes de texto entre ruralistas avisando de un pueblo a otro que iba por la ruta el vicepresidente. En Rufino (Santa Fe), la cordobesa de Laboulaye y la sanluiseña de Villa Mercedes, por citar algunos lugares, hubo centenares de personas esperándolo a la vera de las rutas para ovacionarlo.

Como ejemplo, los productores autoconvocados de Villa Mercedes se instalaron en el cruce de las rutas nacionales 7 y 8 para manifestar su apoyo al vicepresidente. Asimismo, efectivos de la policía de San Luis custodiaron el paso de la caravana en la que viajaba Cobos, en medio de un clima festivo que se parecía a la llegada de los héroes deportivos.

Y ya que hablamos de estrellas del deporte, Cobos contó que ayer lo llamó nada menos que Diego Armando Maradona. “Fue una sorpresa cuando me dijeron que Maradona quería hablar conmigo, me dijo que me agradecía mi actitud en el Senado y que le había renacer el orgullo de ser argentino”, confesó el vice.

Finalmente, Cobos atravesó a las 21 el Arco de Desaguadero en el departamento de La Paz, donde fue recibido por una multitud integrada por vecinos, productores y familias, que se acercaron a la ruta para darle una estruendosa bienvenida a Mendoza. Allí, vale recordarlo, el candidato del sector del vice había perdido las elecciones en octubre pasado. “Estoy contento, pero esto es inmerecido. Uno llega a sus pagos y si uno es bien recibido es una buena señal”, señaló, modesto. Al rato los gritos frente a su casa no cesaban y debió salir a saludar al balcón, un “rito” que para el peronismo es todo un símbolo.

Reitero, estas notas mezclan información con subjetividad, pero bueh, las quería compartir…

Esa magia de los escritores

julio 18, 2008
Una de las características que mucho admiro de los que escriben (escritores o autores, como quieran llamarse) es que en un par de frases, en 2 párrafos, redondean una idea, unos conceptos amplios y certeros al mismo tiempo. No conozco cuál es la ideología de Martín Caparrós, pero me sorprendió la nota que les comparto, porque resume muy bien la situación del País en el día de hoy, resumen al que yo adhiero completamente.

No se enfrentaban a nadie. Hace cuatro meses, cuando empezó este baile, sus peores enemigos eran la inflación, las sospechas de corrupción, el INDEC, la posibilidad de que, si acaso, a Macri no le fuera tan mal, o sea: no tenían enemigos. Sin embargo, empezaron a hablar como si los tuvieran –y todo parecía tan extraño. Hasta que consiguieron producirlos.

“Si una situación es definida como real, esa situación tiene efectos reales”, dice el teorema de Thomas, un sociólogo americano que trató de sintetizar la idea de profecía autocumplida. Digo: la mayoría de los argentinos estamos a favor de las retenciones a las exportaciones de materia prima –agropecuaria, petrolera, minera. O, por lo menos, hasta el 11 de marzo, muy pocos estaban en contra. Ni siquiera los más feroces camperos discutían su existencia. Y después discutieron su monto –con perdón–: sólo su monto.

Por eso no creo que el tema de estos días sean esas retenciones, algunos puntos más o menos: lo que se discute, ahora, es el resultado de una de las series de errores políticos más notables de la historia argentina reciente.

Primero fue esa resolución 125 llena de errores técnicos y fundada en el peor error político: no diferenciar a grandes y chicos y empujar a las rutas a una cantidad de gente que jamás habría salido si el Gobierno hubiera establecido esas diferencias. Ahí empezó todo: el Gobierno creó la masa crítica en su contra y posibilitó una alianza inverosímil entre chacareros y terratenientes.

Su otro error original fue no hablar, desde el principio, de redistribución. Empezaron por decir que se llevaban esa plata sin decir para qué, y tardaron meses en ofrecer unas promesas vagas y etéreas, sin anuncios concretos. Y, además, omitieron coparticiparla, con lo cual se peleaban con sus aliados provincianos.

Justo después vino otro error: aquel tono crispado que la mayoría no entendió ni consideraba necesario, y que los alejó de mucha gente que hasta entonces los apoyaba. Y que no enmendaron cuando vieron que no funcionaba; al contrario, redoblaron la apuesta y empezaron a hablar de golpes, de grupos de tareas increíbles.

Hasta el error final: tras meses de idas y venidas, y sin ninguna convicción, porque no encontraban otra vía, mandaron la resolución al parlamento: era obvio que el debate aumentaría los conflictos y divisiones que ya asomaban en su propio bloque de poder.

(Y dejamos de lado mucho error menor. Los técnicos, como aquel que hizo que la retención rechazada ayer terminara favoreciendo a la soja sobre el maíz y el trigo, por ejemplo. O los de esta semana: salir a la calle el martes a perder una pelea cuantitativa que nadie les obligaba a dar, no ser capaces de calcular los resultados del Senado, comprarse a Saadi cuando ya no servía.)

También fue un error hacer de este conflicto una cuestión de supervivencia, todo o nada. ¿Ahora cómo van a hacer para explicar que la derrota no fue tan importante? Los errores son legión pero truena, por encima de todo, el gran error: la creación de Frankenstein, el monstruito enemigo.

Frankie es un espanto: la mezcla más extraña, la receta que nadie habría podido imaginar –Urquía y la CCC, Buzzi, Carrió y Barrionuevo– y actúa abominable muchas veces: racista, clasista, gorila de opereta, patriotero. Otras, en cambio, se pone inteligente o astuto o eficaz, progre o conserva, tan variado. Es obvio que va a ir perdiendo piezas: la Rural y Castells no pueden seguir juntos mucho tiempo. Pero aún así le van a quedar varias y quién sabe adónde irá; para facilitarle el camino, quedará en millones de personas esta sensación de antagonismo con el Gobierno, de que nada de lo que haga va a estar bien. Y todo lo consiguieron casi solos, por sus propios méritos.

El rechazo de las retenciones, en cambio, fue mérito –o demérito– de muchos otros. Fue un triunfo de la política, de lo que me gusta entender por política: la participación y la movilización en pos de un objetivo. Es casi un chiste cruel que el mayor ejercicio de democracia directa de los últimos tiempos haya llegado de la mano de algunos que muchas veces se cagaron en la democracia: es otra de las contradicciones de esta historia de contradicciones incansables. Aunque hay cierta justicia poética en el despropósito: al kirchnerismo le ganó la participación que sus jefes deberían haber encarnado y fomentado –por supuesta tradición, por supuesto proyecto– y siempre despreciaron, hasta que, en pleno susto, convocaron a otro rejunte extraño.

Digo: un triunfo de la política. Un gobierno lanza una medida como han lanzado todas sus medidas los gobiernos recientes –por decreto o resolución, sin consultas, puro poder ejecutivo– y, por una suma de razones, mucha gente decide oponérsele y para eso sale a la calle, a las rutas, se hace oír como puede, presiona a sus representantes, consigue su objetivo.

A mí me gusta que la política suceda en la calle porque implica un descontrol, en sentido estricto: cantidades de personas moviéndose sin el control de los que siempre nos controlan, un momento fluido, imprevisible. Si los gobernantes supieran lo que les conviene, quizá tratarían de reemplazar esta movilización por referéndums. Estos cuatro meses de marchas y contramarchas, errores y pavadas, podrían haberse evitado con la limpieza de una consulta popular: dos semanas de debates, votación y a los bifes.

En cualquier caso, ganó la versión menos mediada, más movilizada de la política: una democracia un poco más directa, menos presa de sus “representantes”. Ojalá sea un ejemplo: que el mismo grado de movilización pueda reclamar que los hospitales no sean chiqueros, que en las escuelas se enseñe, que los transportes funcionen, que los más pobres coman, que haya igualdad en serio. Que la movilización no quede sólo del lado de los que quieren –un poco más de– plata.

Fueron meses muy raros –que no se han terminado. Me pregunté mucho, durante este conflicto, cuál era la pelea real, detrás de los puntitos porcentuales. Distintos sectores tenían peleas distintas pero, en general, creo, peleaban por sus ideas diferentes del Estado. El Estado es el eje de la política kirchnerista. El Gobierno intenta la recuperación de un poquito de Estado y se pelea con los ricos y medio ricos que se acostumbraron a disfrutar del no-Estado que Videla y Menem impusieron. El Gobierno hace un uso módico de ese Estado y no convence a los pobres y no tan pobres que querrían que les volviera a asegurar lo que les debe, lo que les cobra en impuestos. Es el problema típico de estas políticas nichinili: demasiado para algunos, insuficiente para muchos. Y un corolario: no hay nada peor que alguien que hace, en nombre de una idea política, algo distinto de ella. No sólo no la concreta sino que, además, cierra espacios para los que quieren seguirla realmente.

Mientras tanto, el Gobierno va a tener que buscar un rumbo. Frankie ahora amenaza y se lo hace más difícil. Cuando asumió Fernández se dijo que mantendría el gabinete de su esposo hasta abril y que recién entonces –¿por qué entonces?– formaría el suyo propio: quizá sea el momento. De hecho, varios opositores empiezan a deslizar que ya es hora de que el ex presidente deje gobernar a su mujer –y le atribuyen la derrota, en una versión actualizada de la “teoría del cerco”: ella es más buena, él es el malo, Néstor como el Lopecito de Cristina.

El Gobierno tiene que hacer algo. Podrían pensar que su mínima política de alianzas les dio pésimos resultados –un tal Cobos– y que deben abroquelarse y que, en su soledad, les conviene profundizar esas reformas con las que amenazan. O pensar que les conviene abrir y negociar, tratar de seducir a las clases medias que perdieron. Hay, por supuesto, muchos caminos intermedios para oponerse a Frankie. Pero ahora la Presidenta está, como corresponde, en Resistencia, donde dice que es un día muy especial por “la recuperación” de Aerolíneas Argentinas, y muy triste porque ha muerto un amigo querido, testigo de su casamiento, y después habla de la infraestructura del Chaco y del aumento de las inversiones extranjeras y muchas gracias buenas noches. Del otro lado hay un país que se quedó esperando. Frankie avanza.

Julio, 17 de 2008 ;-)

julio 17, 2008
¿Qué fue lo que pasó hoy? Para ser rigurosos, nunca esperé este desenlace, siempre creí que “los métodos” usados por el Jefe K para disuadir a quienes no apoyaban su moción iban a triunfar, pero, afortunadamente, me equivoqué.
Un chiste gráfico que ilustra uno de “los métodos” usados por el Jefe K (tomado del Dr. Lecter) es el siguiente:

Para redondear, les comparto un texto de Ceferino Reato, el cual resume en un par de párrafos la situación en la que quedó el Gobierno ahora. Ojalá que el Jefe K entienda los mensajes que está recibiendo de todos lados y pase a un segundo plano, para que el país pueda avanzar con el empuje y compromiso de todos los que lo queremos realmente grande e inclusivo.

Los Kirchner, la pareja que viene ocupando el centro de la política argentina desde hace cinco años, acaban de sufrir su peor derrota. El campo les había ganado la opinión pública, la calle y ahora acaba de vencerlos en el Senado, a través del voto decisivo del vicepresidente Julio Cobos, que sacó así chapa de político expectante y restituyó valor al cargo que ocupa.

El resultado de la votación en el Senado muestra el grado de deterioro del kirchnerismo como estilo político, una forma elitista (pocos toman decisiones que afectan a muchos) y discrecional (de arriba hacia abajo) que tuvo sus años buenos durante el gobierno de Néstor Kirchner pero que ahora, con un país que ha salido de la crisis económica y social, está fuera de época.

Hasta anoche, todos los analistas pensaban que el gobierno tenía los votos seguros para aprobar en el Senado el proyecto de ley sobre las retenciones móviles. Eso no iba a solucionar el conflicto con el campo pero le daría al oficialismo un poco más de aire, en una suerte de victoria pírrica.

Pero, la derrota parlamentaria revela que el kirchnerismo estaba peor de lo que se pensaba. Este acontecimiento abre las puertas a una crisis política, que puede derivar en problemas económicos, pero que también se presenta como una oportunidad de adecuar la política a la nueva realidad económica y social.

Es un momento decisivo para Cristina Kirchner, en el que puede, finalmente, relanzar su gobierno y desprenderse un poco de la tutela asfixiante de su marido. Puede, por ejemplo, ofrecer una lectura realista del resultado e incluir en sus próximas decisiones las novedades que presenta la crisis.

En primer lugar, la emergencia de un nuevo actor económico y social, y por lo tanto político, que es el campo. Ha sido el motor fundamental de la sorprendente recuperación de la economía argentina, pero no era reconocido como tal por el gobierno al punto que una medida clave en la determinación de su rentabilidad fue tomada entre gallos y medianoche, litaralmente.

Ese nuevo actor llegó para quedarse, más allá de la simpatía que le despierte al gobierno.

En segundo lugar, reapareció el Congreso, que estaba dormido y terminó canalizando el conflicto entre el gobierno y el campo gracias a una iniciativa de Cobos. Esto es un salto de calidad institucional, superador del estilo kirchnerista. Como lo es también la recuperación del valor del cargo de vicepresidente.

Terminó el estilo kirchnerista; puede nacer algo mejor.

Gobierno Representativo

julio 16, 2008
Ya lo sabemos: “Artículo #1: La Nación ………. la forma representativa, republicana y federal, ……..” ¿A quienes representan nuestros legisladores? Parece que, en una alta proporción, no representan a quienes los hemos votado. Les transcribo un artículo de Nelson Castro:

“Había que ganar la votación de Diputados sí o sí. Es verdad, los números no daban. Hasta las primeras horas del sábado, el Ggobierno perdía. Ahí fue que el apriete se hizo más fuerte y la billetera se abrió aún más. ¿Si no, para qué está el superávit? Néstor estaba como loco pegado al televisor y gastando el teléfono. Algunos se pudrieron y no lo atendieron más. A los del campo les faltó olfato político. Fue como dijo Carrió: justo cuando más hubiera pesado su presencia en la calle se la regalaron a D’Elía y compañía. Allí cometieron un craso error. Por eso Néstor salió con los tapones de punta a armar la contramarcha cuando el campo dijo que venía a manifestarse a Buenos Aires para la sesión del Senado.”

La realidad de los números

“Esto casi se parece a las encuestas previas a las elecciones”, decía con ironía un veterano de contiendas en el Senado. Se refería, claro, al conteo que día por día –y casi hora por hora– se viene haciendo de la votación que, sobre la media sanción de la Cámara de Diputados a la ley que contiene la ya legendaria resolución 125, habrá en la Cámara alta el próximo miércoles. He aquí algunos de esos pálpitos:

* Sectores del oficialismo: “Tenemos 37 votos asegurados”.
* Sectores del “reutemismo”: “El gobierno tiene los votos. Si el resultado es 37 a 35 habrá de ser un triunfo para nosotros”.
* Sectores del radicalismo K: “El Gobierno tiene 37 votos. El peor escenario posible sería un 36 a 36”.
* Sectores del radicalismo: “Creemos que vamos a obtener los votos para llegar a un empate”.
* Confederaciones Rurales Argentinas (CRA): “34 votos para el oficialismo y 33 para la oposición. Estamos tratando de convencer a los indecisos”.
* Federación Agraria Argentina (FAA): “34 votos para el oficialismo y 32 para la oposición. Estamos intentando convencer a los indecisos pero es difícil. Sabemos, además, que los indecisos, en general, votan por el Gobierno.
* Sectores del socialismo: “Según nuestro conteo, el Gobierno tiene 37 votos y la oposición, 30”.


El teléfono suena

Así como ocurrió en la intrigante noche del viernes al sábado pasado en Diputados, los teléfonos de los senadores están al rojo vivo. Quienes llaman son tanto la Presidenta como el ex presidente en funciones. Los tonos y las formas de Cristina Fernández de Kirchner son amables; se le escucha pedir por favor. Las maneras de Néstor Kirchner son otras. El por favor no existe. Allí reinan el tono y las formas del apriete. Veamos algunos casos.
A Pablo Verani lo llamó la Presidenta. El tono fue afectuoso y con reminiscencias de momentos menos turbulentos. No hubo caso. Verani confirmó que tiene un proyecto propio y que votará en contra de la resolución 125. Esta posición es contraria a la del gobernador de la provincia, Miguel Saiz, quien también puso presión a sus diputados para que el sábado 5 de julio votaran a favor del proyecto gubernamental. Saiz está esperando fondos que le debe enviar la Nación y que, curiosamente, están demorados. Los otros dos senadores rionegrinos, Miguel Angel Pichetto y María José Bongiorno, votarán por el sí.
“El problema aquí no son tantos los senadores sino los gobernadores”, reconocen senadores de varios sectores. Las necesidades son muchas. “Imagine que si el Gobierno deja de enviarle la partida que corresponde, en dos o tres meses las finanzas de esa provincia entran en crisis con lo que el gobernador de turno comienza a tambalear”, concuerdan los unos y los otros.
Carlos Reutemann tomó la decisión de no atender más el teléfono cuando la llamada viene desde la Casa Rosada o la Residencia de Olivos. Ha quemado las naves y sabe que es poco probable que su relación con los Kirchner que, en algún momento pareció ser buena, vuelva a ser lo que fue.
Sobre Ramón Saadi ha operado el ex cuñado presidencial, Armando “Bombón” Mercado. “A los Kirchner esto les va a salir caro” aseguran desde las cercanías del senador por Catamarca. Saadi quiere acceder a la jefatura del justicialismo en su provincia. Su sueño permanente es el de volver a ser gobernador de Catamarca. ¿Serán los Kirchner el pasaporte a ese regreso tras haber sido Saadi eyectado del poder por las consecuencias políticas de la trágica muerte de María Soledad Morales, hace ya casi 20 años?
¿Sonó también el teléfono del senador salteño Juan Carlos Romero? Todo es posible a pesar de que los Kirchner hicieron muchísimo para desplazarlo de la conducción política de la provincia.
En todo caso, si la llamada existió, el resultado fue negativo. Romero habrá de votar en contra. La que dio una sorpresa fue su comprovinciana Sonia Escudero. “Como Romero se pronunció en contra del proyecto oficial, muchos medios la incluyeron entre los que votarían en esa dirección. Sin embargo, la senadora aún no tiene una posición tomada. Espera analizar el dictamen y luego pensar su voto. No descartamos que sea diferente al de Romero”, se apresuraron en aclarar explícitamente sus asesores en las últimas horas.
En la Presidencia tienen expectativas de conseguir una buena cosecha de los senadores de Tierra del Fuego. La aspiración es que haya apoyos y abstenciones sin ningún voto negativo. Hay dos datos que favorecen la posición del Gobierno nacional. El primero es que la economía de Tierra del Fuego no depende de la producción agropecuaria. Nada de lo que pase con la soja, el girasol, el maíz o el trigo la afecta directamente. El segundo es que allí hay una alta conflictividad social –en este momento hay una complicada situación con los maestros– para cuya solución, la gobernadora Fabiana Ríos depende de los fondos que le envíen desde Balcarce 50. Lo que le está pasando al gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti –a quien, desde que adoptó una posición crítica de la resolución 125 los Kirchner decidieron, a modo de castigo, retacearle los fondos para el pago de las jubilaciones y del incentivo docente– es un ejemplo que, seguramente, Ríos no querrá repetir. Según se sabe hasta hoy, el senador Jorge Colazo va a votar por el sí. El voto de los otros dos senadores, María Rosa Díaz y José Carlos Martínez, que son del ARI, es aún incierto. Definirían sus posturas recién el martes.
Para el gobernador de Neuquén, quien tiene una mejor relación con los Kirchner que su predecesor, Jorge Sobisch, también han habido promesas de un mundo mejor. De los tres senadores por esa provincia, dos, Nanci Agustina Parrilli y Jorge Fuentes, son del Frente para la Victoria y votarán, obviamente por el sí. El tercero, Horacio Lores, que pertenece al Movimiento Popular Neuquino, navega entre la duda y el no.
“Esto es lo que hacía Menem y, alguna vez, los Kirchner supieron protestar por ese manejo arbitrario de los fondos públicos que era y es escandaloso” rememoraba en voz muy baja un diputado K que supo ser un menemista furioso y después un duhaldista fervoroso.
A propósito: ¿Que hará Carlos Menem? ¿Irá a la sesión? ¿Hablará? ¿Votará?
Por el lado del vicepresidente, las cosas están complicadas. “Estamos rogando que no se llegue a dar un 36 a 36. Eso sería terrible”, reconocen desde el entorno de Julio Cobos para agregar que “si busca adivinar cómo votaría en ese caso, revea las declaraciones del ingeniero y encontrará la respuesta”. Sin ganas de entrar en ese tipo de especulaciones, propias de una novela de suspenso, el jefe del bloque de senadores K, Miguel Angel Pichetto, salió, con los tapones de punta, a marcarle la cancha a Cobos. “Si vota en contra, se tiene que ir”, le advirtió sin tapujos. El vicepresidente sabe que eso no es una broma y que ése es el pensamiento del matrimonio presidencial. La realidad es que Cobos no ha sido crítico de las retenciones en sí, sino de la manera cómo los Kirchner manejaron esto. Por lo tanto, es altamente improbable que, en caso de tener que desempatar, votare por el no. Igualmente, sabe que su futuro no será un lecho de rosas. Por lo pronto, no descarta que desde el gobierno de su sucesor en la provincia de Mendoza, Celso Jaque, lo salgan a acosar con alguna denuncia que signifique un golpe a su figura, la que viene teniendo un ascenso en las encuestas que era, como tantas otras cosas, inimaginable antes del 10 de marzo.

Más allá de todo esto, es claro que el mundo no se terminará el próximo miércoles. Se han puesto en marcha acciones políticas que ya dan por superado este hecho y que posan su mirada en las elecciones legislativas del año que vienes. En ese sentido la figura central, dentro del justicialismo tanto K como anti K, es la de Eduardo Duhalde. Al respecto, hay que decir que los intendentes del conurbano bonaerense, salvo Julio Pereyra de Florencio Varela y algún otro, están muy preocupados y atentos a todo esto. Tanto es así que están esperando que termine toda esta travesía legislativa para ir a hablar con el ex presidente en funciones. Quieren pedirle a Néstor Kirchner que ponga freno a un accionar confrontativo que les ha traído enormes problemas. ¿Lo conseguirán?
Lo cierto es que el kirchnerismo tiene una ausencia de líderes de peso político en los distritos más importantes del país, esto es, provincia de Buenos Aires, Capital Federal, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos. ¿La billetera oficial alcanzará para revertir esta situación?

Reflexiones finales:

A) Una de las consecuencias más lamentables de todo este conflicto entre el Gobierno y el campo ha sido la aparición de un clima de intolerancia que la mayoría de la sociedad argentina no quiere volver a vivir nunca más. Tanto los episodios de escraches al diputado Alberto Cantero Gutiérrez y a un grupo de diputados tucumanos oficialistas como así también la amenaza de la cual fue víctima Eduardo Buzzi deben ser repudiados en forma total y absoluta.
B) Las conferencias de prensa de Néstor Kirchner merecen un párrafo. El ex presidente en funciones aparece rodeado por un grupo de funcionarios y dirigentes gremiales a los que se les agrega, mezclada entre los periodistas, una claque destinada ora a festejar algunas de las respuestas del Dr. Kirchner ora a hostigar a los periodistas que puedan disgustarlo o incomodarlo con sus preguntas. Esto es propio de una persona temerosa e insegura. ¿A qué le teme Néstor Kirchner?

El peor sordo es el que no quiere oir

julio 9, 2008
Para el Gobierno K, todos los que pensamos diferente a ellos somos oligarcas, demonios y golpistas. Allá ellos, son libres de pensar lo que quieran. Les comparto un breve análisis de H. Grimaldi, periodista de la agencia “Diarios y Noticias”:

Las retenciones a las ventas de soja al exterior, que han adquirido el carácter de fijas en 30 y 35 por ciento, de acuerdo al tonelaje de cosecha serán, después de los reintegros aprobados por la Cámara de Diputados hasta el 31 de octubre próximo, mucho menores que aquellas que rigen para el trigo y el maíz.

A esos valores, habrá que disminuirle también la compensación que se le promete a los productores, si sus campos se encuentran a más de 400 kilómetros de los puertos, aún a aquellos que están en el borde la frontera agropecuaria y aunque hayan avanzado de modo violento sobre zonas boscosas o de otros cultivos, con lo cual la diferencia pro-soja se vuelve aún más notoria.

Mal que le pese a la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti y al ex ministro de Economía, Martín Lousteau, quienes explicaron con números más de una vez que las retenciones móviles eran necesarias para “desojizar” el país, las dos medidas que ahora han pasado al Senado quedaron exactamente en la vereda opuesta a sus argumentos e incentivan de modo muy claro las plantaciones del “yuyo” maldito.

Tanta desprolijidad, fruto de las necesidades políticas del oficialismo y de la dinámica que ha tomado el desgaste, no hace más que avalar la visión de muchos analistas que, desde el momento en que se anunciaron las medidas, dijeron que tenían un propósito fiscal definido.

Cuando se tratan de explicar los motivos por los cuáles la Argentina está hoy fuera del mundo y no recibe inversiones, se balancean situaciones de cierto esplendor macroeconómico (superávits, reservas, crecimiento, etc.) con otras de incertidumbre creciente (inflación, manipulación de índices, falta de reglas tributarias, etc.).

Sin embargo, poca atención se le presta a algunas características que son marca registrada de la Administración, las que hicieron lo suyo para espantar inversores y que se manifestaron en todo su esplendor en los últimos cuatro meses, de las cuáles las contradicciones resaltadas en el caso de la soja son apenas dos ejemplos contundentes: falta planificación y casi no hay gestión. Sin ninguna de esas dos cosas, como mínimo, al Gobierno le será cada vez más difícil avanzar. Y mucho más aún si sigue combinando esas debilidades con la receta de los malos tratos, las arbitrariedades y la falta de transparencia informativa, en la que el no contacto con la prensa ha sido sólo una arista. Cuando la situación permitía visualizar que estaba todo por ganar, con tipo de cambio alto y una caja rebosante, Néstor Kirchner mantuvo las riendas y las elecciones fueron casi un trámite. Hasta muchos imaginaron que esas dos herramientas constituían un Plan.

Ahora, cuando hay que hacer sintonía fina y preocuparse por el funcionamiento del Estado, aunque no le guste a los defensores del modelo porque muchos de sus preconceptos pueden quedar de lado, Cristina Fernández deberá ponerse a trabajar de verdad. El nuevo mapa político y sindical que se está definiendo puertas adentro en la interna del justicialismo, que le suma de modo creciente granos al kirchnerismo y el notorio derrape de imagen, deberían permitirle al Gobierno elaborar una reflexión mínima para pasar a la ofensiva, rumbo al Bicentenario.

Es verdad que ya se notan algunos cambios de tonos en la forma del discurso, pero la vocación de encarrilar la situación debería traducirse rápidamente en variantes bien profundas en los equipos de gobierno, esquemas que se ajusten aceleradamente a la época que se avecina, de mayores desafíos y exigencias políticas y, sobre todo, económicas.

Y los que estamos afuera?

julio 9, 2008
¿Qué nos está pasando, como país? Somos un país rico por dónde se lo mire: rico en recursos naturales, rico en extensión, rico en recursos humanos… ¿Por qué los gobernantes que elegimos se esmeran en hacer todo mal? En lanacion.com se publica una breve nota respecto de las escisiones en el PJ. Conceptualmente, nada hay de malo en ese tipo de situaciones, ya que, entre otras cosas, reafirman que vivimos en democracia; pero una central obrera se separe o que se generen corrientes internas dentro de un cierto partido político va a llevar a que el Gobierno realice cualquier clase de mamarracho, de despilfarro del erario público para mantener el estado de cosas, para mantener su poder y su fuente de ingresos… ¿A qué están jugando? ¿Por qué no gobiernan para todos, de la mejor manera posible, dejando de lado su angurria de poder y dominación? Les comparto la nota citada:

“No vamos a permitir que nadie estrelle el justicialismo. Quien preside el Partido Justicialista tiene que entender que el peronismo no tiene dueño y que no acepta el pensamiento único de componente stalinista. A Kirchner lo vemos con una actitud perturbada. No llevó tranquilidad ni paz [al Gobierno] durante el conflicto con el campo y él debe tener calma.”

El ex gobernador cordobés José Manuel de la Sota marcó así, con claridad, la postura del peronismo disidente. Y lo hizo frente a Eduardo Duhalde, en la sede del Movimiento Productivo Argentino (MPA), pantalla institucional que sirve al ex presidente como sede operativa de sus actividades políticas. Vale asignar, por ello, tanto peso a las palabras como a la gestualidad del encuentro.

Duhalde y De la Sota habían roto su vínculo político desde que, a fines de 2002, el bonaerense despreció la candidatura presidencial del cordobés y, en cambio, eligió a Néstor Kirchner.

La reconciliación, ahora, posee directa vinculación con la caída de popularidad del Gobierno. Unos y otros temen que una crisis en la Casa Rosada arrastre al PJ. Pretenden, por lo tanto, organizar una resistencia con posibilidades de mostrarse en las próximas elecciones presidenciales como una alternativa de poder.

Así, peronismo variado apareció ayer por el cuartel de Duhalde para sumarse al encuentro simbólico con De la Sota. Miguel Angel Toma, Norberto Nicotra (titular del PJ de Santa Fe), Cristian Ritondo (ministro de Mauricio Macri), Daniel Basile, Jorge Sarghini, Marina Cassese, Eduardo Amadeo y Fernando Galmarini, por ejemplo. También el independiente Jorge Pereyra de Olazábal.

Por el MPA pasó hace una semana Alberto Rodríguez Saá y el duhaldismo espera convencer ahora al gobernador de Chubut, Mario Das Neves, para que diserte el martes próximo.

Antes de enfrentar las cámaras, todos compartieron una charla de ocasión en una oficina contigua al salón principal. El tono de la conversación resultó crítico hacia el Gobierno, pero más hacia la conducción del PJ, según dos de los presentes. “Es muy relevante la división de la CGT. No nos olvidemos de que cada vez que se dividió la central obrera se dividió después el peronismo”, ensayó De la Sota.

Duhalde abrió la reunión con una línea discursiva que después seguiría De la Sota. “Este es un momento muy especial. La cosa se está poniendo muy fea por el tema del campo. Parece que no hubiera una solución. Es increíble que hayamos perdido 100 días hasta que decidieron darle participación al Parlamento”, opinó.

Habló luego De la Sota. Cada vez que se refirió al Gobierno dejó entrever que el responsable era el presidente del PJ. El ninguneo de la figura presidencial fue otra de las gestualidades previamente estudiadas por los líderes disidentes.

El manejo de recursos

“En el Gobierno, la concentración y el manejo de los recursos es infernal. Nunca pasó. Y encima los ministros no están facultados para decidir por sí solos. Hay que abandonar el hiperpresidencialismo”, sugirió. Pero se refería a Néstor Kirchner.

“Le pido [a Kirchner] que sofrene su actitud, porque perjudica al Gobierno. En la Argentina no vemos con agrado que quien fue presidente quiera gobernar a través de otro, cuando pudo haber sido votado nuevamente y no quiso”, cuestionó De la Sota inmediatamente.

Enumeró luego fallas de la política oficial: “Tiene que salir de la mediocridad, espanta inversiones, quiere controlar la inflación con índices falseados del Indec y con un despilfarro de subsidios”.

El ex gobernador de Córdoba repitió la idea de una conducción partidaria excesivamente verticalista. “Yo quiero un partido democrático y no uno con componentes stalinistas. Que los legisladores voten por sus convicciones y no por haber sido elegidos a dedo”, reclamó. Fue un mensaje destinado al Senado, que la semana próxima votará el proyecto de ley de las retenciones móviles.

Amplitud de Kriterio

julio 4, 2008
La verdad es que cansa un poco este monodiscurso del Jefe K respecto del sostenimiento de su posición, supongo que verá que va perdiendo terreno en las discusiones y despotrica como un poseído para no retroceder tanto. Pero más allá de lo que este señor dice o deja de decir, lo que va logrando es socavar es la credibilidad en las instituciones democráticas, en el sistema de gobierno que tenemos (y que, entre todos, debemos cuidar!); podemos ver que el Presidente decide según su propio criterio y se cierra fieramente sobre su posición, vemos que el Vicepresidente, cuando toma alguna relevancia, es denostado grotescamente por todos los que piensan diferente, observamos cómo los Diputados legislan para ellos mismos (o, en todo caso, para lo que les ordena el Jefe K), concluimos que toda la estructura política está corrupta y sólo brega por su propio interés, por sus beneficios. ¿Qué ejemplo de instituciones sólidas y sostenidas en las bases les damos a nuestros hijos? Aquí les dejo un fragmento de una noticia, recogida en perfil.com:

Durante un acto en la Unión Obrera Metalúrgica, el ex presidente Néstor Kirchner dijo que tanto él como Cristina Fernández “no juramentamos dejar las convicciones en la puerta de la Casa Rosada, dijimos defender los intereses del pueblo, no como ocurrió durante los noventa”. Al tiempo que se refirió a las contradicciones de otros dirigentes, “incluso de nuestro propio partido”. Y se despachó: “Algunos se olvidan a veces, y terminan siendo débiles con los poderosos y fuertes con los débiles”.

Kirchner redobló su reclamo para que diputados oficialistas aprueben el proyecto de retenciones enviado por el Ejecutivo, y aseveró que a la jefa de Estado, Cristina Fernández, “no le van a doblar las rodillas”. En un párrafo feroz, Kirchner insistió en que los ruralistas “intentaron un golpe de Estado, quisieron echar a Cristina de la Casa Rosada, por lo que le pido a nuestra gente que no se queden quietos, que salgan a la calle para defender a nuestra Presidenta?.

“¿Con qué vamos a pagar las obligaciones externas los argentinos, si el Gobierno suspende la resolución 125 cómo exigen el agro y la oposición”, se preguntó Kirchner.

El ex presidente aseguró que “no aprieta a nadie” sólo “les digo a los diputados que tengan buena memoria”. Asimismo, instó a los productores del campo a que “no nos extorsionen más” con sus amenazas de volver a las rutas y “desabastecer” y los volvió a acusar de pretender desestabilizar al gobierno de Cristina Fernández cuando dijo que “querían echar a la Presidenta de la Casa Rosada”.

En medio de las gestiones contra reloj de los diputados del oficialismo, que intentaban que el Ejecutivo permita nuevos cambios al proyecto de ley de las retenciones para conseguir los avales necesarios, el ex mandatario renovó su exhortación a los legisladores para que avalen la iniciativa oficial. En ese sentido, los conminó a aprobar el proyecto “sin miedo a lo que dicen los medios”.

“Dicen: ‘Kirchner aprieta a los diputados’. Yo no aprieto a los diputados, yo les hago recordar siempre adonde pertenecemos y por qué nos votaron. De lo contrario, hubiéramos ido en la lista de la UCeDé, pero nosotros fuimos en la lista del justicialismo y tenemos que defender a los trabajadores y al pueblo argentino”, sentenció.

En otro tramo de su encendido discurso, aplaudido con entusiasmo por la dirigencia gremial y trabajadores, Kirchner insistió en destacar la necesidad del Gobierno de contar con un instrumento como las retenciones móviles para garantizar, repitió, “la mesa de los argentinos”.

Al respecto, encontré una presentación medio tragicómica que ilustra cómo nos vamos endureciendo poco a poco. Pueden verla aquí.