Qué hacemos con las retenciones?

Si escuchamos atentamente las declaraciones del Jefe K y de todo su séquito, podremos pensar que las retenciones que pretende cobrar el Gobierno son para realizar obras hacia quienes más necesitan ayuda, se destinarán para evitar que haya miseria en Argentina y para todo tipo de actividades loables. Ahora bien, la pregunta es: hasta el día de hoy (o de ayer, en todo caso) el Gobierno no ha cobrado retenciones, ¿verdad? O no ha habido exportaciones de ningún tipo, sobre las que se pueda cobrar algún impuesto, ¿cierto? Esta duda, esta pregunta, surge de la lectura de una noticia que hoy se publica en criticadigital.com: 3 grandes hospitales públicos están al borde del colapso. ¿Cuando le costó al Gobierno el acto en Salta el 25 de Mayo? ¿Cuánto le costó el circo que llamaron “La Plaza del si”? Como contribuyente común y corriente, hubiera preferido que mis impuestos se gastaran en salud pública (por ejemplo) y no en campañas políticas… Les dejo el texto de la nota:

Asociaciones de profesionales de hospitales públicos porteños denunciaron ante la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires que la situación asistencial está al borde del colapso y que si no se resuelve a la brevedad deberán externar pacientes “porque no habrá posibilidad de seguir atendiéndolos”. Desde el Ministerio de Salud admitieron faltantes de insumos y personal, pero negaron la posibilidad del colapso sanitario.

En una conferencia de prensa realizada en la puerta del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, los médicos afirmaron que a los establecimientos les falta “la mitad de las enfermeras y de las camas de terapia que necesitan para atender la demanda asistencial”; sólo funciona menos del 30% de los quirófanos “con el consecuente atraso de las cirugías”, no hay anestesistas los fines de semana y la infraestructura edilicia es “deplorable”. En un detallado informe presentado ante la ombudsman local, los profesionales destacaron que “el personal de la salud está expuesto a riesgos de bioseguridad, químicos, físicos y accidentes de todo tipo, además del desgaste ocupacional que ha derivado en cuadros somáticos y depresiones que afectan severamente la salud de los trabajadores”.

“Tenemos 392 enfermeras mientras que la dotación debería ser de 785”, detalló la licenciada Susana Toporosi, presidente de la Asociación de Profesionales del hospital Gutiérrez.

Según la Resolución ministerial 1331/1 del Ministerio de Salud de la Nación, el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez debería tener entre 30 y 60 camas de UTI “pero sólo tenemos 16 y otras ocho instaladas en la unidad de cuidados posquirúrgicos”, afirmó Toporosi. Y agregó: “Para el total de la Unidad debería haber un mínimo de 21 médicos de guardia y sólo hay 14 y ocho enfermeros, y sólo contamos con cinco en los días hábiles, y durante los fines de semana y feriados nada más que dos”. Al tratarse de una de las únicas terapias pediátricas de alta complejidad de la región “están en mayor riesgo la vida de niños que ya ingresan en estado crítico”. De acuerdo con la denuncia, “en el Gutiérrez hay 4.000 pacientes en lista de espera para cirugías, con motivo de que no terminan las obras de quirófanos, hay una espera de uno, dos o tres años para las cirugías de los chicos”.

Por su parte, la doctora Ana Martínez, presidente de la Asociación de Profesionales del Hospital Fernández explicó que “la planificación del GCBA produjo durante años una disminución de las dotaciones de planta estable en todos los ámbitos, lo que fue resuelto con la designación en exceso de contratados, creando un nuevo problema: trabajadores con menos estabilidad y menos protección legal”.

EL GOBIERNO ADMITE Y RESPONDE. Ana Aramburu es directora general de la Región Sanitaria IV a la que pertenecen los hospitales Gutiérrez, Rivadavia, Fernández y Pirovano. En diálogo con Crítica de la Argentina, admitió que existe un faltante de insumos en el sistema hospitalario “pero se está trabajando para resolverlo a la brevedad”.

A la hora de las explicaciones, la funcionaria precisó que “a partir de junio de 2007 disminuyeron los stocks que cada hospital tenía por el faltante de insumos y esto generó que al presente estemos con un desfasaje, agravado por el cambio en la gestión de compras, que esta administración dispuso hacer de forma centralizada”.

En cuanto a la carencia de enfermeras, Aramburu aseguró que “forma parte de un problema histórico, ya que no existe personal que acepte trabajar en el sector público por los salarios que se perciben”. La directora reconoció que “hay un atraso con los nombramientos, acarreado de la gestión anterior; cuando asumimos había cerca de 4.000 pendientes, de los que ya se efectuaron 1.400 y van a salir los restantes en los próximos meses”.

Por último, nuevamente admitió que existen muchos pacientes en lista de espera para cirugía, pero que “también forma parte de la herencia que recibimos de los gobiernos pasados.

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