Y los que estamos afuera?

¿Qué nos está pasando, como país? Somos un país rico por dónde se lo mire: rico en recursos naturales, rico en extensión, rico en recursos humanos… ¿Por qué los gobernantes que elegimos se esmeran en hacer todo mal? En lanacion.com se publica una breve nota respecto de las escisiones en el PJ. Conceptualmente, nada hay de malo en ese tipo de situaciones, ya que, entre otras cosas, reafirman que vivimos en democracia; pero una central obrera se separe o que se generen corrientes internas dentro de un cierto partido político va a llevar a que el Gobierno realice cualquier clase de mamarracho, de despilfarro del erario público para mantener el estado de cosas, para mantener su poder y su fuente de ingresos… ¿A qué están jugando? ¿Por qué no gobiernan para todos, de la mejor manera posible, dejando de lado su angurria de poder y dominación? Les comparto la nota citada:

“No vamos a permitir que nadie estrelle el justicialismo. Quien preside el Partido Justicialista tiene que entender que el peronismo no tiene dueño y que no acepta el pensamiento único de componente stalinista. A Kirchner lo vemos con una actitud perturbada. No llevó tranquilidad ni paz [al Gobierno] durante el conflicto con el campo y él debe tener calma.”

El ex gobernador cordobés José Manuel de la Sota marcó así, con claridad, la postura del peronismo disidente. Y lo hizo frente a Eduardo Duhalde, en la sede del Movimiento Productivo Argentino (MPA), pantalla institucional que sirve al ex presidente como sede operativa de sus actividades políticas. Vale asignar, por ello, tanto peso a las palabras como a la gestualidad del encuentro.

Duhalde y De la Sota habían roto su vínculo político desde que, a fines de 2002, el bonaerense despreció la candidatura presidencial del cordobés y, en cambio, eligió a Néstor Kirchner.

La reconciliación, ahora, posee directa vinculación con la caída de popularidad del Gobierno. Unos y otros temen que una crisis en la Casa Rosada arrastre al PJ. Pretenden, por lo tanto, organizar una resistencia con posibilidades de mostrarse en las próximas elecciones presidenciales como una alternativa de poder.

Así, peronismo variado apareció ayer por el cuartel de Duhalde para sumarse al encuentro simbólico con De la Sota. Miguel Angel Toma, Norberto Nicotra (titular del PJ de Santa Fe), Cristian Ritondo (ministro de Mauricio Macri), Daniel Basile, Jorge Sarghini, Marina Cassese, Eduardo Amadeo y Fernando Galmarini, por ejemplo. También el independiente Jorge Pereyra de Olazábal.

Por el MPA pasó hace una semana Alberto Rodríguez Saá y el duhaldismo espera convencer ahora al gobernador de Chubut, Mario Das Neves, para que diserte el martes próximo.

Antes de enfrentar las cámaras, todos compartieron una charla de ocasión en una oficina contigua al salón principal. El tono de la conversación resultó crítico hacia el Gobierno, pero más hacia la conducción del PJ, según dos de los presentes. “Es muy relevante la división de la CGT. No nos olvidemos de que cada vez que se dividió la central obrera se dividió después el peronismo”, ensayó De la Sota.

Duhalde abrió la reunión con una línea discursiva que después seguiría De la Sota. “Este es un momento muy especial. La cosa se está poniendo muy fea por el tema del campo. Parece que no hubiera una solución. Es increíble que hayamos perdido 100 días hasta que decidieron darle participación al Parlamento”, opinó.

Habló luego De la Sota. Cada vez que se refirió al Gobierno dejó entrever que el responsable era el presidente del PJ. El ninguneo de la figura presidencial fue otra de las gestualidades previamente estudiadas por los líderes disidentes.

El manejo de recursos

“En el Gobierno, la concentración y el manejo de los recursos es infernal. Nunca pasó. Y encima los ministros no están facultados para decidir por sí solos. Hay que abandonar el hiperpresidencialismo”, sugirió. Pero se refería a Néstor Kirchner.

“Le pido [a Kirchner] que sofrene su actitud, porque perjudica al Gobierno. En la Argentina no vemos con agrado que quien fue presidente quiera gobernar a través de otro, cuando pudo haber sido votado nuevamente y no quiso”, cuestionó De la Sota inmediatamente.

Enumeró luego fallas de la política oficial: “Tiene que salir de la mediocridad, espanta inversiones, quiere controlar la inflación con índices falseados del Indec y con un despilfarro de subsidios”.

El ex gobernador de Córdoba repitió la idea de una conducción partidaria excesivamente verticalista. “Yo quiero un partido democrático y no uno con componentes stalinistas. Que los legisladores voten por sus convicciones y no por haber sido elegidos a dedo”, reclamó. Fue un mensaje destinado al Senado, que la semana próxima votará el proyecto de ley de las retenciones móviles.

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