Libertad de expresión y Censura K

He encontrado un reportaje que la gente de Perfil le ha hecho a 4 reconocidos periodistas del medio; toda la temáticeagira entorno a la libertad de expresión y los “aprietes” que cada uno ha tenido en su carrera. La nota está fechada el 21 de Febrero de este año; es extensa pero de interesante lectura; lo comparto:

Magdalena Ruiz Guiñazú, Nelson Castro, Pepe Eliaschev y Alfredo Leuco debatieron largamente el tema censura y libertad de prensa, entre otros asuntos de actualidad periodística, bajo la coordinación de Andrew Graham-Yooll, ombudsman de PERFIL y encargado del Correo. Esto dijeron.

GRAHAM-YOOLL: ¿Dónde está cada uno hoy y cuándo fueron desplazados?

RUIZ GUIÑAZU: En Radio Continental de 6 a 9.30, y en este diario. He tenido muchos desplazamientos, empezando por la Triple A, que aplicó la Ley de Prescindibilidad, y siempre he tenido dificultades con el poder.

CASTRO: En Juego limpio por TN, y en PERFIL. Mi desplazamiento de Radio Del Plata fue el 2 de febrero de 2009.

ELIASCHEV: El mío fue el 30 de diciembre de 2005 a las 20.05, cuando ya había terminado el último programa del año y yo me había despedido al aire, en este caso por vía telefónica porque no estaba en Buenos Aires; la directora de Radio Nacional me dijo: “Negro, sefiní”. Quedé fuera en violación del contrato que estipulaba una cláusula de siete días de anticipación para suspenderlo. Compré por un año un espacio en Radio Colonia y ahora, el sábado 7 de marzo, todos los sábados de 10 a 12, comienzo un programa en 92.1 Radio Identidad. Hasta este mes, tuve y tengo un programa de cable en América 24 y soy columnista de los diarios PERFIL, Popular y El Día de la Plata. Soy columnista del programa Le doy mi palabra, que conduce Alfredo Leuco, los martes a las 20.30 por Canal 26.

LEUCO: Estoy en Radio Continental con Fernando Bravo de 13 a 17. Los martes a las 22.30 tengo mi programa en Canal 26 con Pepe Eliaschev, Juan Cruz Sanz y José Antonio Díaz. Escribo mi columna en PERFIL los sábados. A mediados de 2007, por el enfrentamiento con Daniel Vila y Manzano en América, sobre todo con Vila por presión de Kirchner, decidimos no hacer más el programa; después de cinco años de trabajo en el informativo, no me renovaron el contrato ni ahí ni en la radio.

—Sabemos que hay presiones, limitaciones, pero ¿hay o no libertad de prensa en la Argentina?

L: Cuando a mí me preguntan en una mesa redonda o en una charla universitaria si hay libertad de prensa, yo hago un chiste malo. Miro el reloj y digo: “A esta hora, sí”. Este es el resultado de las tensiones del Gobierno, que quiere tapar cosas, y es trabajo de los periodistas independientes revelar y mostrar lo que ocurre. Ahora, comparando del ’83 a la fecha, es el momento de menor libertad de prensa. Yo lo llamo “de baja intensidad” o “de bajas calorías”. Nunca hubo tantos problemas para ejercer el periodismo con libertad, del ’83 a la fecha.

E: Cuando algunos comentaristas pretenden responder sobre el ADN ideológico del gobierno Kirchner, los menos críticos o los más condescendientes suelen definirlo como un gobierno en disputa. Admiten que dentro del Gobierno no todo es tan coherente ni tan homogéneo. Y yo me sirvo de esta definición para trasladarla al campo de los medios de comunicación. Efectivamente, como bien dice Alfredo, la respuesta no puede ser unívoca. Hoy hay en la Argentina un importante espacio, que no es regalo de ningún gobierno, menos que menos del actual, de libre discusión de ideas en los medios en donde esto se puede desarrollar. Sin embargo, en paralelo a este hecho y a la existencia de medios probadamente independientes, es el caso de Radio Continental, el diario PERFIL y el diario La Nación, los espacios del periodismo han ido retrocediendo inexorablemente en los últimos años. En la televisión abierta en Argentina prácticamente se puede decir que no existen espacios periodísticos con independencia de las presiones del poder político. O sea que no solamente está en disputa la libertad de prensa sino que está severamente cuestionada y presionada por un gobierno que tiene una antipatía visceral hacia la prensa.

RG: Yo siempre tuve problemas con el poder. Con la gente de López Rega… Cuando supe quién era Villone, que firmaba el telegrama aplicándome la Ley de Prescindibilidad, pensé que de alguna manera Dios me había tenido de la mano pero siempre tuve problemas porque, por ejemplo, en el advenimiento de la democracia, yo estaba haciendo Telenoche con Sergio Villarroel y me llamó el interventor del canal para decirme que había sido muy molesto cuando yo dije que me había dolido mucho que la Juventud Radical vivara a Kadafi en una manifestación, ese tipo de cosas. Después no me renovaron el contrato. Con Menem, ni hablar. Desde dejarme una .39 Especial en el umbral de mi casa, tuve que tener custodia policial en casa, y después que murió Cabezas, hubo un período que no era solamente contra mí. Con Duhalde no tuve problemas y los Kirchner no me llevan el apunte. El único que me atiende el teléfono es el ministro Aníbal Fernández, con el cual nos peleamos regularmente. Milagrosamente, el entonces presidente Néstor Kirchner, el 24 de mayo de 2007, me concedió el reportaje en la Quinta de Olivos, donde pregunté exactamente lo que se me daba la gana y eso no le hizo ningún mal al Gobierno. Creo que, como mucha gente, la pareja reinante desconfía del diálogo. Vaya a saber a uno cómo lo interpretan. Básicamente, creo que son muy inseguros. Con todo el poder que tienen y todo el dinero que manejan, son torpes, no es una medida inteligente.

—Más que el dinero, necesita el psicólogo…

RG: Mirá, el diagnóstico no me corresponde a mí.

C: Yo creo que el diagnóstico es unívoco. Yo agregaría que hay un matrimonio presidencial que tiene una visión total y absolutamente negativa de la prensa. La ve no como lo que debe ser la prensa, con todos los errores que tiene, sino que la ve como un enemigo a vencer. Este es el elemento clave. La prensa o está con ellos –los medios que compran, lo que pasa en Santa Cruz, los medios que se van comprando con empresas afines– o son sus enemigos. Es decir, no hay un concepto democrático de la prensa por parte de los Kirchner. Y esto es una cosa realmente muy peligrosa que debo decir que no es exclusiva de los Kirchner. Lamentablemente, es un problema que se extiende a buena parte de la dirigencia política. Si fuéramos a las provincias nos encontraríamos con situaciones –San Luis y demás– exactamente similares. Pero acá hay una concepción muy peligrosa porque es profundamente antidemocrática: la prensa, con todos sus defectos, constituye un instrumento importante de la construcción democrática. Sobre todo, la prensa independiente, libre, que siempre es crítica y que vive una situación de tensión. Es inevitable, en todas partes del mundo. Es más, hay algunos politólogos que dicen que si la prensa no tiene alguna tensión con el poder no está cumpliendo bien su rol con relación a los defectos propios inmanentes al poder. Y esto los Kirchner, indiscutiblemente, no lo toleraron nunca y no lo toleran. Por eso, lo que se está viviendo durante el kirchnerato es toda una estrategia que se va extendiendo de intolerancia creciente, que indiscutiblemente a medida que el Gobierno se siente más inseguro, aumenta.

L: Hay una cosa muy interesante que dice Lula: que una forma de saber cómo va a gobernar alguien es fijarse cómo construyó antes. Si nosotros nos fijamos lo que pasó y pasa actualmente en Santa Cruz, está bastante claro a qué aspiran. Su sueño es lo que ya han concretado en Santa Cruz. Muchas veces he leído algunos textos de Sociología, de Ciencia Políticas, y siempre es difícil definir la palabra totalitarismo. Pero, cuando fue el conflicto docente en Santa Cruz y desde el Gobierno se ordenó al Comfer que cerrara algunas pequeñas radios truchas que había en Santa Cruz, en la radio entrevistamos a un grupo de jóvenes que, con mucho esfuerzo y a pulmón, tenían una FM que era independiente del Gobierno y tenía una actitud crítica. Les dijimos: “Ustedes estaban ilegales”. Y nos contestaron: “Acá en Santa Cruz debe haber unas 70 radios ilegales, alternativas o no formales, 69 son del kirchnerismo y una, que es la nuestra, es crítica del kirchnerismo, y nos vienen a cerrar a nosotros”. Ahí comprendí lo que es la palabra totalitarismo: Kirchner quiere 70 a 0, no 69 a 1; no lo permite. Es bastante extremo, quiere el control absoluto de la prensa. No hay antecedentes, ni el gobierno de Carlos Menem tuvo este criterio. Hay un modus operandi que es muy novedoso, que es que van empresarios amigos del Gobierno y le dicen al ex presidente: “Néstor, te queremos ayudar”. O si no, Néstor le dice: “Denme una mano, ayúdenme, miren cómo me atacan”. “Bueno, ¿cómo te podemos ayudar?”, le preguntan. “Y… compren una radio”, es la respuesta. Porque no es solamente Electroingeniería (la nueva dueña de Radio Del Plata). Otras empresas, incluso proveedoras del Estado o que tienen concesiones del Estado, están comprando y van a seguir comprando radios. “No conocemos bien cómo es el negocio”, le dicen. “No se preocupen, voy a poner un hombre que va a ser gerente comercial, por ejemplo, y él se va a encargar de que si esa radio no es rentable, por lo menos tenga cierto nivel económico”.

RG: Con el apellido que empieza con S.

L: Exactamente. Otra cosa novedosa es que algunos jóvenes y otros no tan jóvenes, una nueva generación de periodistas, son un subproducto de lo que se conoce como “linfoentretenimiento”. Practican el ejercicio del periodismo con cierta liviandad, con frivolidad y del lado del entretenimiento porque, argumentan, no hay que hacer dramático el periodismo, que hay mucho en radio y televisión. Hay varios que se han expresado en los últimos días sobre el caso de Nelson Castro, comprando absolutamente y repitiendo como loros la versión de la empresa y del Gobierno nacional de que en realidad el caso no era censura porque, primero, se trata de una empresa privada y, segundo, tiene derecho a tomar, cancelar o firmar un contrato con una persona. Y acá hay una cosa: ¿es una empresa privada Radio Del Plata? Seguramente, vamos a comprobar en los próximos tiempos que el 90 por ciento de sus ingresos es publicidad del Estado o que han estatizado Radio Del Plata. Para mí, está estatizada porque una cosa es que tengan ingresos de publicidad de empresas privadas mezclada con publicidad oficial, y otra cosa es que la gran mayoría sea publicidad del Estado.

E: El gobierno del matrimonio Kirchner no es un gobierno de “pungas” en el sentido de capturadores ocasionales de bienes ajenos. No me parece demasiado recomendable idealizarlos como si se tratara de una célula ideológica que responde a un dogma preciso.No es el caso. Como no lo fue en los 70 ni mucho menos durante la dictadura, en donde no se caracterizaron por ser militantes por los derechos humanos. También es cierto que a posteriori de su llegada al poder han incorporado una especie de ADN trucho, ideológico, que los hace ver ante el espejo como un grupo progresista y fuertemente influido por el relato ideológico de los 70. Yo creo que hay en ellos algo que no tiene precedentes, que quedan remotamente lejos en esa pretensión, y es lo que se llama la obsesión por dominar el relato, por construir la información y, para decirlo en términos nuestros, evitar la realidad como un Photoshop permanente en función de los intereses y de los amigos y de los enemigos. La política de la foto, por ejemplo. Yo recibo a Hermes Binner pero a las 10 de la noche, cuando ya están los noticieros cerrados, inclusive los diarios ya están prácticamente liquidados, y encima no hay foto. Tengo fotos de los encuentros de la Presidenta con cualquier ídolo deportivo, con cualquier personaje menor, pero vienen los gobernadores de las provincias argentinas a hablar de las retenciones y no hay foto. Esto no responde a una casualidad. Yo no quiero sobredimensionar a los teóricos, a los intelectuales de la Casa Rosada, pero hay claramente una intención de controlar, de dominar, de macerar la información y de orientarla en función de los intereses del matrimonio gobernante. A esto se le agrega una estrategia durísima de copamiento, neutralización y adquisición de medios. En ese sentido, cuando yo en 2006 –y perdón por la autorreferencia pero ya lo he mencionado antes y está escrito desde hace mucho tiempo– hablaba de stalinismo, lo que tenía en mente no era la parte folclórica del dictador comunista soviético. Estaba hablando del concepto que domina el ADN del matrimonio Kirchner, según el cual la prensa es por definición enemiga; la noción de prensa como enemiga es algo fundamental para ellos. Y acá se conecta con todo el setentismo, con el sentido de que efectivamente la Juventud Peronista, Montoneros, las organizaciones de izquierda revolucionarias, que luchaban por la toma del poder, consideraban que la prensa como tal era un aparato ideológico de la burguesía. En lenguaje de Louis Althusser: aparato ideológico de la burguesía. Ahora, paradójicamente, esto que en el vocabulario de la izquierda tenía una cierta lógica, que, nos guste o no, respondía a una cierta mentalidad, en el lenguaje de los socios de Hugo Moyano, de Viviani y de otros personajes de esa calaña es casi un absurdo: ¿de qué estamos hablando si acá estamos en presencia de un programa sistemático de compra de medios y de adquisición de los medios? Hay algo que a veces no tenemos en cuenta y que se viene poniendo en práctica casi desde la llegada al poder de Néstor Kirchner, que es el control de la agenda periodística a través del control de la información.

RG: Simplemente, a mí me sigue sorprendiendo la torpeza con la que se manejan el matrimonio reinante y la gente que lo rodea. Primero, no dar conferencias de prensa frente a los extranjeros es ridículo y da una cierta vergüenza. Por otra parte, el cholulismo de la señora Presidenta de preferir la tapa de Time y tener a los periodistas argentinos esperando en la vereda, por ejemplo. Son cosas muy torpes. A mí me llaman mucho la atención…

—Eso ya había sucedido en España…

RG: Sucede siempre, digo lo de Time porque era Time y además porque es el gran país del Norte y, quieras o no, a Miami se va a hacer compras y la verdad es que ir a EE.UU. es más fácil que ir a Groenlandia. A mí me sorprende con los años que llevo de periodista, con mi origen gráfico, las cosas que he visto en mi país. Que sea tan torpe que, por ejemplo, la empresa que compra Radio Del Plata y te lo deja afuera a Nelson, o sea Electroingeniería, ¿cómo, si es una empresa comercial, va a dejar de lado a uno de los periodistas más cotizados del ambiente con el cual competimos y peleamos por el rating? Eso en el planteo de un gerente comercial es una gran tontería porque Nelson es un negocio. Si Nelson fuera un fracaso, bueno… Pero Nelson es un negocio. Entonces, es tan evidente que lo sacan por motivos ideológicos que me llama la atención la torpeza porque, en última instancia, yo que no hice una carrera universitaria, cosa que siempre lamenté, veo que los Kirchner tienen un título universitario…

—Ah, pero eso también está discutido, está cuestionado…

RG: Pero en líneas generales son abogados. Entonces, a mí me impresiona la simpleza de estos planteos. Cuando yo era chica, hace muchos años, siempre había un cuento de esos “caciques”, estancieros que en sus campos les pedían a los peones la Libreta de Enrolamiento y les decían: “Vos ya votaste”. Bueno, es esa mentalidad, y yo creía que esa mentalidad, después de las cosas que han pasado en el país, no existía más.

—La mentalidad del patrón de estancia.

RG: Claro, seguramente el doctor Kirchner manejó la provincia como un patrón de estancia pero lamentablemente no era un patrón progresista. Ya sé que esto es lo que más bronca le puede dar.

C: Todo esto tiene un costado de perversidad muy fuerte porque nosotros lo planteamos claramente en la primera reunión que tuvimos con los nuevos dueños de la radio, con Electroingeniería. Primero, dijimos: “Ustedes tienen esta situación de afinidad con el Gobierno, y eso crea conflictividad. Si ustedes no nos quieren, nos vamos”. Respuesta de la empresa: “Venimos a hablar con usted porque queremos que se quede”. Palabras que se utilizaron ante ocho testigos. Segundo punto. Es perfectamente compatible que la empresa tenga, como PERFIL tiene, una línea editorial, y que después aparezcan Pepe, Alfredo, Magdalena, cualquiera de nosotros, con opiniones que no son las de la autoridad del diario. Eso nosotros lo planteamos. Y es uno de los temas que más nos afligió porque tuvimos una respuesta que después no se corroboró en la realidad. Y planteamos una cosa más… Acá hay un tema muy importante y me parece muy buena esta discusión porque seguramente la SIP no lo tiene como tema. El tema es qué pasa cuando entran a tener medios de comunicación empresas que tienen otras actividades. Estas empresas que tienen otras actividades –la construcción, las empresas públicas y demás– ¿para qué van a comprar un medio? ¿Lo van a utilizar para que actúe como medio o lo van a utilizar en forma subalterna para sus otros negocios o para pagar favores con el Gobierno?

E: El caso de la compra de Radio Del Plata me parece que exige una señalización muy importante que no ha sido abordada casi por nadie, salvo honrosas excepciones. Estamos hablando con total naturalidad de la compra de Radio Del Plata y yo me estoy preguntando: ¿el Comité Federal de Radiodifusión, que sigue intervenido desde hace 26 años porque fue una creación de los militares, que estaba tan preocupado por una FM que explotaba la empresa Radio Continental, fue anoticiado de que Ideas del Sur vendió Radio Del Plata? Porque, hasta donde yo creo, las frecuencias de radio, especialmente televisión abierta y AM, que son las más poderosas en sus respectivos formatos, no pueden ser vendidas como un edificio, no son bienes raíces. Son concesiones del Estado que responden a una serie de requisitos, incluyendo lavado de dinero, conducta personal, sumarios judiciales… El Estado concede, es un permisionario. En consecuencia, este gobierno que vive hablando del rol del Estado y del decálogo del progresista, en materia de radiodifusión, cuando le conviene, es más neoliberal que los neoliberales. O sea, es la ley del mercado más brutal. Hay dinero, se compra y se vende.

C: Yo respeto y creo que un medio tiene la propiedad de establecer su propia línea editorial. Pero creo que un medio tiene la obligación, también, de generar la pluralidad. Creo que también es algo inmanente a la función del periodismo. Y por eso los grandes medios tienen su columna editorial y tienen otras voces. Creo que lo que está en discusión es que el medio no acepte que haya otras líneas editoriales, otros pensamientos por parte de sus periodistas. Y esto es lo que ha ocurrido, lo cual es un tema profundamente delicado porque tiene una consecuencia operativa muy diferente. Si el medio dice: “Yo tengo mi línea editorial –a lo cual tiene derecho– y no acepto otra…”, te está diciendo: “Mire, no quiero que entreviste a Pepe Eliaschev porque es un entrevistado que tiene una posición distinta” y “No quiero que entreviste al político tal”. La consecuencia de todo esto va más allá de nosotros porque también he escuchado a otros periodistas decir: “Bueno, ¡y qué quiere Nelson! No puede ir contra la línea del propietario del medio”. Es un error de concepto garrafal.

E: Hay una cosa que Nelson no está diciendo de él mismo por modestia pero que yo la quiero decir. Esos colegas no solamente no han dicho qué quiere Nelson sino que algunos jóvenes y ascendentes profesionales han dicho: “No podés estar en un medio para hablar en contra del medio”. Y lo que Nelson Castro hizo fue entrevistar por el caso de la denuncia de los sobreprecios a las dos partes (al vocero de la empresa Electroingeniería y al denunciante), que es la primera bolilla de la primera semana del primer curso del primer año de la carrera de Periodismo acá y en Trenque Lauquen, con todo respeto. Me hace acordar, en ese sentido, cuando en mis semanas finales en Radio Nacional transcurría la campaña para las elecciones de 2005 y vino Rafael Bielsa, el único oficialista que aceptó ser entrevistado por quien habla, y bajó presurosa la directora para decirle: “¿Venís a hablar con este farabute?”. Públicamente, delante de mis oídos. Esta es la mentalidad democrática.

L: Yo quiero agregar una cosa… Esto es información que yo tengo desde adentro del Gobierno. Porque hay otra versión… Esta postura a favor de los victimarios, que en los periodistas es imperdonable, sostiene: cómo vas a criticar a Electroingeniería si esta empresa es la dueña de la radio donde trabajás. Pero la información que yo tengo es que la empresa quedó satisfecha con la entrevista de Nelson. A Nelson no le cortaron el contrato que tenía por un año más por lo que él dijo de Electroingeniería o por tratar el tema en la radio. A él lo sancionaron por lo que él escribió en PERFIL cuando habló de la salud de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. La información que yo tengo proviene de algunos ministros aterrados… Las palabras de Kirchner fueron: “A ése echalo porque le pago yo”. Y algunos ministros más o menos racionales y con algún coraje le decían: “Pero va a ser peor, es contraproducente, imaginate el lío que se va a armar, Néstor”. “A ése echalo porque le pago yo”, repetía el ex presidente. Y me gustaría saber por qué Néstor Kirchner cree que le paga a Nelson Castro trabajando en Radio Del Plata. No echaron a Nelson por haber tratado el tema de la empresa. La empresa estaba satisfecha. La empresa es mucho más racional que Néstor Kirchner.

RG: Es muy difícil vivir en democracia para ciertas mentalidades. La democracia tiene una serie de demandas que evidentemente les cuesta mucho cumplir. Volviendo al tema del Comfer, fíjense que no solamente en este gobierno y, lamento decirlo, en todos los gobiernos democráticos el Comfer ha estado ausente. No sé ni para qué existe. En un comienzo, hubo en horario de protección al menor tramos de programas que eran para mayores. Y después, en los últimos tiempos, hemos asistido en el programa de Tinelli a escenas prostibularias, con chicos dentro del estudio y con chicos viendo los avances, el día de la emisión y después, al día siguiente. No solamente no se ha ocupado de tu caso sino que en general está ausente de la vida nacional.

—¿Podríamos decir algo sobre la publicidad oficial?

C: Yo tengo una posición muy clara. Para mí, la publicidad oficial no debería existir salvo anuncios de concursos universitarios, de obras, de servicios públicos. Existiendo, la publicidad oficial debe estar al alcance de todos. Porque la publicidad oficial debe llegar al que escuchan diez y al que escuchan dos porque tiene que llegar a todos. Hay un artículo de Ceferino Reato en el sitio Perfil.com que es muy interesante porque muestra a Kirchner reuniéndose con una autoridad del Banco Nación para decirle: “Vos les das a estos tipos publicidad”, entre los que estábamos nosotros y otros… Marca claramente cuál es la visión que tiene el Gobierno sobre la publicidad oficial. La publicidad oficial es un mecanismo de corrupción que, en algún momento, debería ser investigado. Yo espero que haya una investigación judicial sobre lo que ha pasado con esto y con el fenómeno de cooptación de medios y de castigo de medios, que viene de Santa Cruz porque ahí la publicidad oficial coopta todo. Es un mecanismo de acoso para medios que no le gustan al Gobierno, y de corrupción y de enriquecimiento de los facilitadores, de los instrumentadores de la publicidad oficial.

E: La mal llamada pauta publicitaria. Siempre discuto esto y no es por un prurito semiológico: es pauta de propaganda. Publicidad es sobre champús, champagne, vino, yerba, cosas que se venden. La pauta de propaganda oficial, efectivamente, es uno de los lugares más oscuros de este gobierno, si no el más oscuro. En cuanto a esa denuncia que hace Ceferino y a la escena indescriptible de un ex presidente de la Nación con un bolígrafo, punteando quién sí, quién no, de la pauta del Banco Nación, a mí me deja muchas enseñanzas, aunque no es que me entere por eso. Por lo pronto, me deja una profunda pena por funcionarios que asumen cargos en estas reparticiones, en el caso de la señora Marcó del Pont, que deben asumir que la pauta de propaganda esté sometida a una especie de policía política que puntea quién sí, quién no en función de intereses y de criterios absolutamente arbitrarios. Esto es un disparate que habla de un país absolutamente contrario a la juridicidad, de una anomia. Si bien es cierto que los problemas de hoy son de arrastre, no es que empezaron hace cinco años, lo que no tiene precedente es el volumen del tema. El año pasado, el Gobierno argentino gastó más de 100 millones de dólares en blanco y no sabemos si a través de fideicomisos o de fuentes terceras ha gastado más. Como mínimo, negro sobre blanco, fueron más de 100 millones de dólares. Yo creo que falta un verbo a los muchos que decía Nelson, que es disciplinar. La pauta disciplinar. Este gobierno, y me consta porque lo he escuchado con mis propios oídos en 2003, decía: “Mirá que hay pauta”. Es una frase de una obscenidad…

RG: ¿Quién decía eso?

E: Funcionarios de la Casa de Gobierno.

L: Los Kirchner también aprovechan la ausencia de leyes. En muchos países del mundo este problema está resuelto claramente con una ley para la distribución de esa pauta, que deja de lado todo tipo de arbitrariedad y de discrecionalidad. Es automático porque responde a una ley. Esto se podría solucionar con mucha facilidad.

—Pero si este gobierno ha ignorado al Congreso de la Nación, que es la fábrica de leyes.

L: Exactamente ése es uno de los temas. Y es otro de los temas que está dando vueltas; hay un nuevo debate que dar porque hay cosas muy novedosas que van ocurriendo en los medios de comunicación. La primera es la acumulación de muchos medios en pocas manos. O sea, los holdings o los grandes monopolios. Y el segundo tema que es esto que se ha incorporado, que en principio no era ningún problema en la agenda pero ahora estamos viendo que sí, que es la participación de medios de comunicación en negocios extra periodísticos. Una cosa es que un medio tenga un diario, una radio, y otra cosa es que tenga un negocio de otras características que esté fuera de lo periodístico. Eso inmediatamente genera conflictos. Esto es novedoso porque históricamente los dueños de los medios eran familias; la propiedad de los medios provenía de los abuelos, venía de los padres, y no se concebía que una empresa periodística se dedicara a otra cosa. Esto que nosotros estamos criticando acá, en Buenos Aires, en las provincias en general, se ve multiplicado por cien. Por suerte, tenemos Internet, la tecnología que va democratizando y horizontalizando la comunicación. Yo diría que en el 90 por ciento de las provincias es imposible no solamente tener una mirada muy crítica del gobierno de turno, sino de otros poderes como el Judicial… Hay algunos lugares en donde los dos o tres diarios son del mismo dueño. Yo creo que la única solución es legislar de verdad de qué manera tienen que funcionar los medios. Pero no creo que esa ley de radiodifusión tenga que salir de este Parlamento, que ha tenido una actitud de silencio, en muchos casos de sumisión. Creo que el nuevo Parlamento que surja de las elecciones de octubre, que todo indica que va a ser más plural, podría tratar de verdad, con un debate público importante, una ley de radiodifusión que contemple estas cosas.

—Vamos al fallo de la Cámara sobre la publicidad oficial, que obliga al Gobierno a no discriminar a PERFIL. La causa empieza cuando Nelson como ombudsman de PERFIL lleva adelante la protesta junto al diario.

C: En realidad, más que lo personal, la participación del ombudsman nació de la gente. Nació con una carta que llegó de un señor que no daba su apellido y que quería hacer un aporte económico para sostener el diario. Entonces, el diario hizo la presentación y nació el tema del fideicomiso para que, a través de estos aportes de la gente, se reuniera dinero para financiar avisos de una página de entidades de bien público. En el interior tuvimos muchas consultas de diarios; también, desde Uruguay, desde Paraguay, desde Chile, porque surgía como una novedad interesante. Y creo que el aporte más importante de esto fue esa participación de la sociedad, más allá de lo que el fideicomiso significó en cuanto a aportes de dinero. Lo del fideicomiso tuvo que ver con una participación de la sociedad, que entendió que el derecho a estar informado es un derecho esencial de la democracia, es un derecho humano muy importante, y que cuando se lo cercenan la están afectando a ella.

RG: Es muy importante que la Justicia se haya acordado de un tema que es “el” tema porque la publicidad oficial que proviene de nuestros impuestos y que proviene del dinero de la comunidad se entrega discriminadamente a determinados medios. Entonces, por eso es muy importante esta decisión. Creo que sienta jurisprudencia, además.

E: La decisión de la Justicia es el producto de una causa presentada por PERFIL. Y aunque esto que diga pueda ser malinterpretado por algunos maliciosos, creo que el fenómeno de los derechos no reclamados es una de las grandes tragedias de la democracia. Yo tengo que ejercer mi condición ciudadana. Y creo que lo que PERFIL ha hecho de presentarse ante la Justicia merece un reconocimiento. Además de protestar y de sacar un fideicomiso que encabezó Nelson, y que fue tan valioso como expresión, sin antecedentes de lo que es una protesta civil en democracia, se presentó una causa, se fue a la Justicia; se presentó un texto y se abordaron los tiempos legales. Esto ahora sienta jurisprudencia. No es habitual en el periodismo argentino, gran parte del cual tuvo una actitud vergonzosa durante la dictadura. Quienes hemos estado exiliados, en el caso mío diez años, tenemos muy buena memoria de los silencios y de las complicidades del periodismo argentino con la Guerra de Malvinas, con las desapariciones, con el terrorismo de Estado, con los robos de aquella dictadura. En ese sentido, la actitud de PERFIL ha sido absolutamente excepcional y marca un rumbo que ahora reconocen otras empresas.

—Quiero hablar del racismo, del antisemitismo. Si el Gobierno es indiferente, ¿hay convicción en el Gobierno para frenar al racismo, al antisemitismo, al antiislamismo?

E: Esto se va un poco de la temática general pero éste no es un gobierno de convicciones sino un gobierno de intereses…

C: Y oportunista…

E: La actitud que ha tenido el Gobierno ante la comunidad judía, sobre todo ante las organizaciones judías internacionales, en particular las que cultiva con tanta devoción en Estados Unidos, es una actitud que no surge de profundas convicciones humanísticas sino de un cálculo realmente frío, para mi gusto despreciable, de que los judíos manejan los grandes medios norteamericanos y el poder económico; entonces, hay que enviar a ese país un embajador judío. Un poco lo que en su momento hizo Carlos Ruckauf, cuando nombró en Cancillería a un embajador para la comunidad judía como si los judíos fuesen extranjeros en la Argentina. Si hubiese verdaderamente una convicción profunda, como Luis D’Elía no podría seguir alegando que representa de alguna manera el pensamiento oficial, habría sido claramente sancionado. Y esta señora Lubertino (titular del INADI), que es un personaje muy menor y muy módico que fue rápidamente llamada a integrar filas, había dicho que en el caso del fenómeno de Gaza había una violación del derecho internacional, por lo cual el escrache a Eduardo Elsztain estaba de alguna manera justificado, como si el hecho de ser judío a un argentino lo convierte en un invasor de Gaza. Creo que éste no es un gobierno con convicciones ni con nociones humanísticas sino que es un gobierno que se mueve con un pragmatismo realmente repudiable. Por ejemplo, el tema de la causa de la AMIA. Mucha gente dice que este gobierno intervino mucho, apeló mucho, que se avanzó en la causa, pero yo creo que el interés central del kirchnerismo en la causa AMIA es tratar de involucrar a Carlos Menem. Fundamentalmente, hay en todo esto un interés político de corto plazo.

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